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METALWAY – Crónica y fotos de APOCALYPTICA, RUNNING WILD y WASP.

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CONCIERTO PARA VIOLONCELO Y BATERÍA EN SOL MAYOR.

APOCALYPTICA presentaron su original propuesta ante gran cantidad de público. Como cualquier cosa original, puede gustarte o te puede aborrecer hasta la saciedad. Yo soy del primer grupo, con lo que disfruté mucho del recital de heavy para cello y batería (impresionante). Los del segundo grupo debieron aprovechar para descansar ante lo que se avecinaba, ni más ni menos que RUNNING WILD, W.A.S.P y ACCEPT.

El formato, el clásico. Composiciones propias entremezcladas con éxitos de METALLICA, con los cuales se hicieron famosos. A estas alturas ya son un grupo tomado muy en serio, y ha superado las trabas de la comercialidad para afianzarse como grupo, y en parte gracias a su buen directo, del que vimos una buena muestra.

Pero no solo de cellos vive APOCALYTICA . Su arma mejor escondida es el increíble batería Mikko Sirén. Me quedé anonadado con el ritmo que imprimió en “Betrayal”, haciendo el ritmo con ligeros redobles. Realmente bueno, muy bueno tras los parches.

En cuanto a los violoncelos, los cuatro virtuosos de las cuerdas pueden simular tanto un riff destroyer, como una voz melódica como un solo de guitarra. El show más visual lo dieron, y como es habitual, Eicca y Perttu, quienes se levantaron, saltaron, bailaron, y animaron a la audiencia, mientras que Paavo y Antero se mantienen más relajados, centrándose plenamente en su instrumento.

Las canciones más celebradas, como era de suponer, fueron las versiones de METALLICA , en las que los presentes llenaron el hueco de la voz con la suya propia, cantando enteros “Master Of Puppets”, “Fight Fire With Fire”, “Seek And Destroy” y “Enter Sadman”.

En cuanto a composiciones propias sonaron “Path”, con la que se abrió el concierto, “Somewhere Around Nothing”, “Quutamo”, la trallera y aplaudida “Heat”, “Hope”, mezclando melódicamente intensidad y quietud, “Betrayal”, una pieza de death clásico con batería de excepción y violoncelo gutural, “Bittersweet” y la oscura “Inquisition Symphony”, en la que Eicca Toppinen acabó rodando por el suelo.

También hubo espacio para la música clásica, con la interpretación de “Hall of the Mountain King”, obra del compositor noruego Edvard Hagerup Grieg.

Como siempre con APOCALYPTICA asistimos a un gran espectáculo, te guste más o menos, llena de originalidad, seriedad y virtuosismo, tanto en los violoncelos como tras el kit de batería.

Texto: Hèctor Prat

Fotos: Hèctor Prat y Ángel Ruiz


ABORDAJE CON LA PÓLVORA ALGO MOJADA

Después de una breve pero interesante rueda de prensa de Blackie Lawless (la única que hubo en el festival, por cierto), corrí desde la zona de prensa como si de un abordaje se tratara y sin hacer prisioneros para llegar a las primeras filas a disfrutar de uno de los conciertos que más esperaba desde hacía varios años. Ilusión personal aparte, a nadie se le escapa que la actuación de RUNNING WILD en Gernika era polémica por la “no asistencia” de la banda al Lorca (lo dejamos así y que cada uno crea a la parte que más le convenza). Al final no hubo ningún tipo de abucheos ni, menos mal, ningún lanzamiento de objetos o algo parecido que yo me temía que algún descerebrado pudiera llevar a cabo. Eso sí, tampoco la asistencia en este concierto fue lo numerosa o intensa que yo me esperaba. Al final, tanto el público como la banda se mostraron poco entusiastas (con la excepción del segundo guitarrista y la lógica de un Rolf Kasparek que, al menos encima del escenario y tema de sonido flojo aparte, no escatimó esfuerzos ni decepcionó en absoluto) y eso hizo que mi esperado concierto de RUNNING WILD no fuera todo lo especial que podría haber sido.

Eso sí, no hablo de decepción porque tampoco me esperaba el show de mi vida ni un escenario tipo barco pirata precisamente, no os voy a engañar… aunque tampoco es justo hablar de mal concierto porque no lo fue pero la verdad es que al final se quedó la cosa en uno más dentro del festival y es una pena porque el potencial de RUNNING WILD en directo tiene que ser mucho mayor que lo que vimos en METALWÄY .

Para empezar, el escenario no tenía nada especial (con todo el rollo que se había montado con el backline, su propio equipo escénico y demás nos esperábamos otra cosa, sinceramente) aparte del típico telón (bastante simplón, por cierto) y la torre de amplis en el fondo del escenario. El sonido fue muy bueno pero, vamos a matizar esto antes de que os tiréis a mi cuello del metal, tenía un volumen insuficiente para que la potencia y caña de las canciones de RUNNING WILD en estudio se plasmaran en directo. Además, casualmente fue la guitarra de Rolf la que más bajito se oía y esto hizo que, en muchos momentos del concierto, los fanáticos de las primeras filas nos dedicáramos más a pedir que se subiera el volumen que a disfrutar del, pese a todo, gran set list que nos ofrecieron los teutones… ¡Ah!,y por cierto, de la pirotecnia prometida nunca se supo… aunque es verdad que ninguna banda del festival la usó y sé de buena tinta que Accept sí la están utilizando en otros festivales así que no sé si echarles la bronca por esto o pasar por alto este detalle por esta vez ya que no sabemos si fue un farol suyo más o realmente no pudieron usarla como acostumbran.

Bueno, menos preámbulos y vamos con el show. El concierto comenzó con una “intro piratona” seguida de uno de los temas más melódicos de su último trabajo, “Rogues en Vogue”, como es “Draw The line”. Quizás no fue la decisión más acertada porque empezar ya a medio gas cuando la gente está con la mosca detrás de la oreja no suele significar un buen comienzo (por ejemplo WASP empezó justo después “a saco” y la gente no paró de jalear, moverse y cantar hasta el final pero con RUNNING WILD empezamos fríos, para qué nos vamos a engañar). Con dos clasicazos como “Raise your fist” y “Riding the storm” de los primeros años de la banda, la actuación levantó el vuelo pero de todos modos no es lo mismo escuchar estas canciones en tu casa “a toda hostia” que en directo con poco volumen.

Por cierto, comentar que salieron todos vestidos con chalecos piratas pero era sobre todo Rolf (cómo es lógico) el que mejor aparentaba visualmente con unas botas negras altas de ante, un pantalón de cuero ajustado, camisa negra con motivos de fuego y un chaleco pirata muy espectacular encima que, junto a su inseparable “Explorer corsaria” de toda la vida le daban un aspecto visual excelente, para mí de lo mejorcito del festival a este respecto. Y ya que estamos con la banda, decir que el bajista Pete Pichl se mostró bastante estático y soso pese a que lleva varios años acompañando a Rolf en directo, que el segundo guitarrista (un desconocido, al menos para mí, Peter Jordan), era un buen instrumentista y cumplió de maravilla con su papel pero no pegaba mucho en esta banda con su pelo corto y sus maneras mucho más de “guitar hero” que de guitarrista potente de heavy metal (momento friki: no tenía la estética ni la prestancia de Majk Moti, no), y el batería Mathias Liebetruth apareció extrañamente vestido y con el pelo teñido de negro y los ojos pintados en una estética gótica-siniestra que no casaba mucho con Running Wild, la verdad (y eso que es el músico actual que más lleva en la banda de Rock n´Rolf).

Pese a los problemas de volumen y un tanto de apatía por parte del público hacia la banda, tengo que decir que el set list superó con mucho lo que me esperaba, abarcando todas las épocas de la banda e incluso incluyendo canciones que no pensaba en absoluto que fueran a sonar como “Little big horn” de “Blazon stone” (una de las que mejor sonó, por cierto), “Black winds of death” de “Pile of skulls” (quizás su disco más flojo y por ello una de las que más pasaron sin pena ni gloria para los no fanáticos) o la propia “Rise your fist” que no muchos esperábamos, la verdad. Por supuesto que en una carrera de 22 años y con tantos discos geniales de RUNNING WILD podríamos haber hecho 5 set list distintos y todos hubieran sido geniales pero, a nivel general, creo que estuvo muy buen escogido pese a que faltaron algunos clásicos importantes como “Conquistadores”, “Port Royal”, “Raging fire”, “Black hand Inn”, “Masquerade” o “Victory” que incluso sí figuraba en el set list.

Volviendo a lo que vimos (y no a lo que no vimos, jeje), los mejores momentos vinieron lógicamente con las canciones más conocidas como el clásico pirata por excelencia que es “Bad to the bone” (por algo es la sintonía de “Corsarios del metal”, ¿qué os creíais?) aunque me sonó muy suave y rara si os soy sincero, el temazo que abría su anterior “The brotherhood” llamado “Wellcome to hell” que sí sonó bien y es cierto que, a partir de aquí, el volumen subió un poco (y esto hizo que la fuerza de los temas aumentara considerablemente), el primer single y canción más cañera del nuevo disco como es “Angel of mercy” (que hubiera sido la ideal para empezar, la verdad) y sobre todo un “Prisoners of our time” que sí que nos puso los pelos de punta como íbamos predispuestos desde el principio y que fue sin duda el mejor tema y el más potente y coreado de la noche con ese estribillo tan auténtico y una de las letras más macarras de todas las que sonaron en el festival (peleándose con alguna de WASP, vale, jeje). También hubo un breve y melódico sólo de batería que, aunque innecesario en menos de una hora de concierto, sí sonó distinto a “lo típico” de aporrear bombos sin más y corear un poco los golpes a doble bombo y fue hasta interesante. Para terminar nos reservaron un clásico “Under Jolly Roger” con Rolf ataviado con un ridículo pañuelo en la cabeza (macho, a tus años y con la de veces que hemos visto esto en vídeo, o lo haces bien o no lo hagas) y esa canción pirata por excelencia que puso buen pero inesperado broche final a un concierto (todavía quedaban 10 minutos para que se cumpliera la hora que tenían de tiempo en el horario) que no llegó a ser decepcionante pero que tampoco nos emocionó más que en momentos muy puntuales.

Evidentemente todos sabéis lo que para muchos significa RUNNING WILD (sí, para los que nos gusta un tipo de heavy muy concreto y “costras”, ok, pero es así) y este concierto era muy especial para algunos a priori (entre ellos yo) pero la verdad es que al final se quedó en algo soso que no cumplió ni de lejos con las expectativas que todos teníamos con RUNNING WILD en METALWÄY . Por supuesto que es una pasada ver a Rock n´Rolf encima de un escenario con sus ropas corsarias, sin parar de moverse y corretear por el escenario, pidiendo coros y dejando cantar a la gente los estribillos (que la mayoría ni conocían, por cierto), que es un placer haber podido oír esas canciones con las que hace tantos años soñaba con poder canturrear y bailar alguna vez en directo, escuchar en directo esas melodías de guitarra que te han acariciado tantas veces, y que el concierto en definitiva estuvo bastante bien siendo objetivo, pero lo cierto es que se nos quedó a todos los seguidores de la banda un sabor bastante agridulce una vez que se retiraron del escenario…

Menos mal que con WASP y ACCEPT se me quitó el mal sabor de boca y disfruté como muy pero que muy pocas veces en mi vida… y es que vivir en directo las primeras canciones que te tocaron el corazoncito hace tantos años es la experiencia más grande que un heavy puede sentir. ¡Venga!, no me pongo sentimental… ya me quedé en las primeras filas y ya sólo quedaba WASP y ACCEPT, ¡casi nada!

Texto: David Esquitino

Fotos: Hèctor Prat y Ángel Ruiz


PICADURA EXCITANTE

Después de 19 años volvía a ver a WASP en directo. Ciertamente estaba intrigado y preocupado por lo que me iba a encontrar, y la rueda de prensa previa de Blackie no ayudó a evitar la impresión de que podíamos encontrarnos con un gran fiasco. Sus primeras palabras en esa mini entrevista fueron para decir que una compañía aérea había perdido todo su equipo y que no sabía si saldrían a tocar con el equipo que les prestasen o qué pasaría. Si a eso le unimos que lo que dejaban atisbar unas inmensas gafas de sol no era precisamente alegría, todos los miedos de que pudiéramos encontrarnos con un escándalo volvieron a aparecer.

Afortunadamente desde el primer acorde tuvimos que reconocer que había quedado todo en un susto. Allí estaban WASP con una energía impresionante, un sonido excelente y unas ganas de comerse el festival que les sitúan sin ninguna duda en el cuadro de honor de los triunfadores.

Mezclando clásicos con temas menos conocidos, corriendo y saltando sin parar. De acuerdo, no estaba el micro gigantesco, ni había parafernalia ni explosiones, pero “Fuck like a beast” “I wanna be somebody”, “Blind in Texas”, “Love Machine” son grandes por sí mismos. Y con esa presencia en el escenario, con las ganas que desde el primer momento puso la banda, con la voz de Blackie manteniéndose perfectamente sin decaer un segundo y con medio Gernika entregado al tejano, todo fue muy sencillo.

A lo largo de estas crónicas he hablado de grupos que llegaron a resultar monótonos y sin embargo WASP no lo fueron. Podría pensarse que soy un gran fanático de estos últimos, pero no es así. Me gustan pero tampoco han sido nunca mi grupo favorito. Y de todas formas no pude parar de saltar y de cantar con ellos en la hora larga que estuvieron en escena. Y como yo las miles de personas que me rodeaban. Independientemente de que conocieran las canciones o no. Había magia en el escenario y todos la estábamos sintiendo.

Tras la decepción que para algunos podía haber supuesto el concierto de RUNNING WILD , WASP se convirtió en un soplo de aire fresco. Ponían el listón en la cumbre. Agotaban las pocas fuerzas que quedaban a los asistentes tras tantos días y tantas emociones, y se despedían de forma apoteósica. ¿Serían capaces ACCEPT de superarlo?

Fernando Checa

Fotos: Hèctor Prat y Ángel Ruiz


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