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MOTLEY CRUE + LUJURIA – Madrid…

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Viernes 24 de Junio de 2005 – La Cubierta de Leganés – Madrid

Después de muchos, muchos años, creo que no he sido el único en ver cumplido uno de sus sueños infantiles, adolescentes, de juventud… Por fin, 24 años después, hemos podido disfrutar del espectáculo de la banda más gamberra, macarra, auténtica (bueno, esto habría que corroborarlo y discutirlo en base a mil ideas, pero no me quitéis la ilusión y dejar que me lo crea) y roquera que desde siempre han sido los americanos MÖTLEY CRÜE .

Tras ver el concierto, nos han quedado opiniones para todos los gustos: que si el espectáculo no era para tanto, que fue “la hostia”, que ellos están algo chungos, que están de lujo, que el sonido falló mucho, que para ser La Cubierta (esto que quede claro) sonó muy bien, que tocaron 2 horas y pico, que quitando descansos y “rollos varios” se quedaron en hora y media pelada, que si Vince Neil cantó muy bien, que cantó lo justo, que si Mick Mars está fatal o que sigue siendo “un crack” y clave en el sonido de la banda pese a su estado, … En definitiva, opiniones para todos los gustos (y todas y cada una de ellas con su parte de razón tanto objetiva cómo subjetiva) pero creo no equivocarme ni exagerar un ápice cuando digo que ganan con mucho las impresiones positivas que las negativas.

Mis conclusiones a nivel general (y aquí me quito inevitablemente mi máscara de periodista para mostrar la de fan total tanto de los MÖTLEY cómo de las bandas macarras americanas de los 80) son que el concierto fue una pasada, que hacía demasiados años que una banda no mostraba esa cara tan festiva y gamberra en directo (al menos en España), que el concierto sonó a gran nivel para estar hablando de La Cubierta y, sobre todo, que tanto el estado de la banda, su actitud en directo, la clase, fuerza y calidad que atesoran después de tantos años, e incluso la relación entre ellos, para mí estuvo a un nivel altísimo. Ahora entiendo porqué Tommy Lee siempre fue considerado uno de los grandes, porqué Nikki Sixx es leyenda y el personaje clave en la personalidad y estilo de MÖTLEY , porqué Mick Mars tenía que estar en esta gira pese a su estado y porqué Vince Neil es el cantante de esta banda pese a que le falte voz desde siempre e incluso chispa en escena por momentos.

Pero bueno, no empecemos por el final y hablemos primero de lo que fue el concierto en sí. Hay que decir que pese a la leyenda de la banda, que era la primera vez que venían a España y que el concierto tenía pinta de ser histórico, la entrada fue bastante pobre con poco más de 4.500 personas que se acercaron a La Cubierta para ver el concierto. Es algo que no entiendo pero quizás haya que aceptar que, a día de hoy, no somos muchos más y que, además, el precio de la entrada y alguna mala crítica de festivales en los que habían participado y demás quizás tiraran para atrás a más de uno… elección equivocada, amigos.

No, hablando en serio, no entiendo muy bien como WHITESNAKE o DEEP PURPLE sí llenan La Cubierta después de tantas veces y un grupo tan mítico y, para mí, al nivel de los citados de sobra, consiguen llenar a duras penas la mitad del aforo. No sé, hay muchos conciertos y no se puede ir a todos pero sigo pensando que este no era para perdérselo… en fin, seguro que después de leer todas las críticas, comentarios y demás, hay más de uno tirándose de los pelos o arañándose la calva de arrepentimiento.

Bueno, el concierto empezó a eso de las 20:45 con una elección bastante acertada a mi modo de ver a la hora de escoger una banda telonera para MÖTLEY CRÜE . Al final no fueron KINGDOM COME, cómo estaba previsto inicialmente (ni BELLA BESTIA que se rumoreó que podrían haber tocado con sus “padres musicales”… a mí me lo comentó el propio Pepe Mari en la propia plaza) sino los segovianos LUJURIA que pusieron un punto inicial muy heavy y con la actitud necesaria para ir calentando motores ante lo que se nos venía encima. Ya habéis podido leer las opiniones de Oscar sobre lo que significó el concierto para ellos así que no me extiendo mucho a este respecto.

Simplemente comentar que tocaron algo menos de una hora y que dieron un concierto muy en la línea de la banda en los últimos tiempos: con cada vez mayor calidad en escena y dejándose el “corazón de heavy metal ” en el escenario para gritar muy fuerte a los cuatro vientos que el heavy nacional todavía tiene mucho que decir y que, en muchas ocasiones, no tiene nada que envidiar a los que vienen de fuera.

Oscar esta vez iba ataviado de manera bastante llamativa con un traje de vinilo/cuero rojo (¿reminiscencias de los primeros CRÜE ?, ya se lo preguntaré, jeje) y el resto de la banda en su línea, anteponiendo calidad y actitud metalera a estética. De todos modos, creo que hay que destacar que sonaron realmente bien para ser los teloneros de una banda grande y tocar en un recinto de acústica tan infame y que esta vez el protagonismo lo tuvieron las guitarras y las canciones más movidas al aspecto melódico y más contemporáneo que tienen las canciones en las que el teclado de Lilith es protagonista.

Así, comenzaron muy potentes con la propia “Escuadrón 69” y siguieron desgranando algunos de los temas más cañeros y conocidos incluidos en ese fantástico “Únete al escuadrón” que acaba de salir a la venta (¡suerte con el tema, troncos!) Cómo casi siempre, a mi me encantaron “Estrella del porno” (el primer tema que oí de LUJURIA y por ello le tengo un cariño especial), la movida “Levántate y anda”, el ya himno para siempre que es “Corazón de heavy metal ” (dedicada a Nikki Sixx que tiene un verdadero corazón de metal cómo bien dijo Oscar), “Hijos de la furia” (el tema nuevo que ya aparece en el disco en directo y que Oscar tocó con una camiseta en defensa de las radios libres, previa charla relativa a este tema… te olvidaste de Radio Enlace, macho, recuérdame que te debo un tirón de orejas por ello, jeje) o “Joda a quien joda” con la que terminaron ante el aplauso de la mayoría de la gente y el buen rollo al 100% preparado para recibir a los CRÜE (por cierto, yo también fui uno de esos a los que Nikki Sixx me enseñó a romper la ley, je, je).

En definitiva, fue un buen concierto de LUJURIA que, es cierto empezaron un tanto nerviosos quizás por la y oportunidad que tenían encima, pero al segundo o tercer tema ya se olvidaron de la responsabilidad y se dedicaron a disfrutar del concierto y a hacernos pasar un rato fantástico antes de dar paso a los reyes de la noche.

A eso de las 10 de la noche ya estaban recogidos todos los “trastos” de LUJURIA y sólo se veía un gran telón estilo carpa de circo que tapaba lo que, se suponía, que era un enorme escenario a modo de teatro de los sueños que nos iba a transportar al lugar de donde procede la felicidad durante dos horas.

Con gritos de ” CRÜE , Crüe , Crüe ” y ese gusanillo en el cuerpo que sólo se siente en los conciertos verdaderamente especiales vemos cómo desciende una gran pantalla donde comienza una proyección realmente cachonda, con figuras de plastelina (al estilo de las peleas de boxeo entre famosos que muchos hemos podido ver en la MTV) que representan a los MÖTLEY CRÜE que tienen que trazar un plan para salvar la tierra ante la llegada inminente de un meteorito. Al final, después de varias charlas entre ellos y coñas varias (Tommy Lee decide ir hacia delante con la reunión desde el váter y Vince Neil le pega unos lingotazos a una botella de bourbon antes de decidirse, por ejemplo) deciden tirar a una tía tetona con un tirachinas para que se estampe contra el meteorito pero les sale mal el tema y la tía se estrella contra el suelo explotándole las tetas de silicona y empapando al grupo en una escena impagable. Al final, ante el ataque del meteorito, moñas varios en la tele y cosas por el estilo deciden volver a la carretera para seguir demostrando que siguen siendo los roqueros más auténticos.

Cómo no podía ser de otro modo, el muñeco de Nikki Sixx nos anuncia que el concierto va a empezar y el griterío y emoción de todo el mundo se desborda cuando sube la pantalla, se abre el telón y unas explosiones, fogonazos y sobre todo guitarrazos certeros nos indican a ritmo de “Shout at the devil” que es cierto, que estamos viendo a MÖTLEY CRÜE en directo de una vez por todas.

Una vez abierto el telón, vemos el escenario completo y lo cierto es que puede decepcionar un poco a primera vista porque realmente, aparte del tamaño, la pirotecnia, un enorme cartel colgado de lo alto del escenario imitando madera vieja y con el nombre de la banda, y la gran pantalla del fondo (y también otras dos a ambos lados del escenario), “no es gran cosa”. Vamos, que consta de un gran telón de fondo a modo de carpa de circo y poco más (por ejemplo una caja de madera al principio de la que salen al principio tanto los enanos y las bailarinas cómo un Vince Neil en buena forma -ese gimnasio y el bisturí mágico de los ricos que hace maravillas, jeje-) aparte de muchísimos amplis, un montón de surtidores de fuego, la enorme batería de Tommy Lee (que lamentablemente no era la voladora… eso se lo dejan para los americanos, ¡mecachis!), una especie de órgano futurista-demoníaco en el lado izquierdo y un par de pies de micro con formas así curiosas. De todos modos, según empieza el concierto vemos que la pirotecnia va a ser impresionante (tela, tela) y que el juego del escenario y el aspecto visual más interesante lo aportan las bailarinas que, a modo de strippers de club de carretera barato (¿Girls, girls, girls?) dan el punto más hardroquero, sleazy y gamberro que, como no podía ser de otro modo, una banda como MÖTLEY CRÜE tenía que ofrecer en directo. Evidentemente se exhiben, bailan, soban a los miembros de la banda y, según la canción, aparecen más o menos vestidas y adoptan un determinado papel en escena.

Evidentemente sorprende para bien el gran estado de los músicos. Por supuesto Nikki Sixx sigue siendo el roquero macarra y malencarado de hace 20 años (aparte de uno de los bajistas con más carácter y presencia escénica que he visto nunca… ¡es que es Nikki Sixx, coño!, ¿qué más se puede decir del líder indiscutible y principal compositor de MÖTLEY CRÜE ?). Yo me quedaba anonadado muchas veces viéndole porque no para de moverse, de poner caras gamberras, de sentir las canciones como el primer fan y de animar y dominar el cotarro directa e indirectamente desde primera fila del escenario. Lo dicho, ya he visto a Dee Snider y a Nikki Sixx en directo, así que ya me puedo morir tranquilo, jeje. Mick Mars está físicamente demacrado, muy delgado y en evidente mal estado físico. Es cierto que la enfermedad degenerativa de los huesos y la reciente operación de cadera a la que fue sometido le tienen hecho polvo pero es un flipe verle tocar sin fallar una sola nota, constatar lo implicado que está en la reunión pese a su deplorable estado físico, y, sobre todo, escuchar intacto el sonido de su guitarra con esa fuerza y sonido crudo y directo 100% marca de la casa desde hace tantos años… un 10 de verdad para Mick Mars.

Bueno, seguimos… Tommy Lee está en una forma fantástica y parece que de nuevo disfruta tocando el estilo que le hizo famoso… ¿verdad, mentira, pose, pantomima…? Todas las definiciones son válidas pero lo cierto es que no paró de sonreír en todo el concierto, de hacer coñas sobre todo con Sixx y de sudar y darlo todo desde el primer baquetazo al último. Salió pintado con la cara blanca y una amplia raya roja alrededor de los ojos que le daba un aspecto como de payaso del infierno o algo así… detalle que, por cierto, quedaba de lujo con el escenario que traían. Musicalmente fue el que más me sorprendió no porque sea bueno o no, que eso ya lo sabíamos todos, sino por el estilo que tiene ya que toca desde arriba, arqueando todo el brazo y esto le da una potencia y fuerza que no veáis si se nota en directo… además toca con baquetas más largas de lo normal y todo esto hace que saque un sonido impresionante en directo y le de una fuerza y empaque a los temas desde atrás que es una pasada. Vince Neil siempre ha sido un personaje polémico y más en directo. Nunca ha sido el mejor cantante ni el mejor frontman pero es el cantante de MÖTLEY CRÜE y eso da caché, glamour y aura legendaria inevitablemente.

Todos sabíamos que estaba bien físicamente (tras liposucciones y operaciones televisadas además de horas de gimnasio y, supongo, alguna cura de desintoxicación que otra de cara a poder afrontar la gira en buena forma) pero el tema de la voz era una incógnita. Pues bien, a mi modo de ver cantó bastante bien (dentro de sus posibilidades y limitaciones) aunque lógicamente le costaba llegar a los tonos más altos y menos falsetes. De todos modos, me encantó oír en plena forma esa voz de “puta angelina histérica” (cómo alguien lo definió acertadamente una vez) y sobre todo verle corretear por el escenario al igual que había visto en tantos vídeos de la época clásica de la banda. ¿Estéticamente?, pues con el pelo largo y rubio, cinta en la cabeza, camiseta de tirantes, chaleco macarrilla, vaqueros y botas… vamos, al estilo de los roqueros americanos maduros, jeje. Hablando en serio, vi muy bien a la banda tanto físicamente y musicalmente cómo sobre todo con respecto a tocar en directo juntos tantos años después. La actitud, espíritu salvaje, alma roquera y ganas de comerse un escenario no se pierden nunca y MOTLEY CRUE demostró que la reunión no ha sido sólo por (mucho) dinero sino que detrás hay muchas calidad, experiencia y sobre todo ganas de demostrar y reivindicar que no son una banda nostálgica que vive de las rentas sin más sino que siguen siendo tan grandes, rebeldes y gamberros como antaño.

En cuanto al set list, evidentemente la gira tiene que ser de grandes éxitos y así fue comenzando como dije con “Shout at the devil” y terminando dos horas y algo más después con “Anarchy in the UK”. El concierto está dividido en dos partes: Una primero mucho más macarra, cruda y heavy en la que tocan canciones de sus tres primeros discos (¿su mejor época?, para gusto los colores pero para mí sin duda), un descanso de 10 minutos con otra proyección también de coña a modo de trailer de peli futurista (“The disaster, the movie”… quedaros con la frase gancho: “Estás sólo en el espacio, nadie te puede oír si te tiras un pedo”, juas), y una segunda parte mucho más fiestera, bailona y hardroquera que abarca principalmente los temas pertenecientes a “Girls, girls, girls” y “Dr. Feelgod” junto con un tema nuevo. Para los bises nos dejan las versiones y fin de fiesta, última birra (fuera porque dentro era imposible… ¡que precios más desorbitados, joder!) y a casa muy contentos.

Tras “Shout at the devil” y una gran profusión de fuego y explosiones en el escenario y con el griterío de todo el público de fondo, nos sorprenden sin pausa con una de sus canciones fetiche como es la que daba título a su primer disco, la roquera “Too fast for love”. Todavía el sonido no era todo lo bueno que se cabía esperar y el calor entre la temperatura, el propio concierto y los efectos de fuego era asfixiante. Además, los lumbreras de la Plaza seguían sin abrir la cúpula así que aquello comenzaba a parecerse a las calderas de Pedro Botero por momentos. La siguiente en sonar fue una fantástica “Ten seconds to love”, algo menos conocida por el gran público pero que siguió dotando al concierto de un aura especial. En esta salieron un par de bailarinas a dar color al tema y ya de paso que Vince Neil nos diera un poco de envidia mientras le sobaban un poco (por eso era la estrella y el guaperas, ¿no?). Con ” Red hot ” vuelve la pirotecnia y las explosiones así como el ramalazo musical más punki y macarra con un Nikki Sixx desatado y un Tommy Lee que le estaba pegando a la batería como los mismísimos ang… demonios. “One with the show” relajó un poco el ambiente y por fin se empieza a vislumbrar una mínima apertura (con la consiguiente e instantánea mejora del sonido) en la cúpula de la plaza. Con este tema más melódico se notó a un Vince Neil más suelto y por ello no paro de moverse con ese baile tan característico suyo y de contonearse al ritmo de uno de sus temas más comerciales de su primera época.

Por aquel entonces ya veíamos que Mick Mars sufre en escena pero no por ello baja la intensidad ni escatima en esfuerzos para que su guitarra suene lo mejor posible… lo dicho, me quito el sombrero (que no se lo quite él que entonces se le caía la peluca y la máscara y la jodemos, jeje). Tras esta se empezaron a oír los primeros “Oés” de la noche y la verdad es que a los MÖTLEY se les veía realmente agradecidos e incluso sorprendidos con la reacción tan entusiasta del público. Con “Too young to fall in love” llegó uno de los momentos más intensos de la noche pese a que comenzó sonando un tanto extraña. Esta canción siempre ha sido una de mis favoritas y la verdad es que la disfruté como pocas veces lo he hecho en un concierto: “You say your love is like dynamite…”, jeje. Además, al ser una de las más populares y bailonas, evidentemente, toda la Plaza no paró de moverse, bailar y corear uno de los mejores temas de los Crüe y la verdad es que el concierto dio otro pequeño subidón con este tema. Y si con “Too young…” la cosa se animó muchísimo, con el clásico “Look that kills” aquello se puso patas arriba. ¡Con qué fuerza y macarrería sonó la guitarra de Mick, cómo vivió este tema Nikki Sixx, de qué manera le pegó Tommy… y cómo sufrió Vince Neil para sacarla adelante, jeje!. La verdad es que “Looks that kills” es uno de los himnos más rotundos de la banda y se notó muchísimo en directo tanto por parte de la banda como sobre todo del público que respondió de manera rotundísima ante los míticos acordes del tema estrella de “Shout at the devil” (no se lo digáis a nadie, pero es la tercera vez que se me escapan las lágrimas en un concierto después de la primera vez que oí “The evil that men do” en boca de Dickinson, de cuando TWISTED SISTER tocaron “The price” en Jerez… y es que eran muchos años esperando ver en vivo esa mirada que mata de Nikki Sixx).

Para introducir el siguiente tema y tras salir las bailarinas, Vince Neil nos pide que gritemos más fuerte que el infierno mientras unas llamaradas de fuego nos indican que, por un ratito, el escenario va a arder mientras interpretan uno de los mejores temas contenidos en su “Theater of pain” del 85 (un disco bastante infravalorado, por cierto). Tras una algo más sosa (a mi modo de ver) “Louder than hell”, Vince le dice a Mick que comience con la siguiente y empiezan a sonar los, posiblemente, acordes más macarras de la historia del hard rock, seguidos de unos baquetazos rotundos que nos indican que lo que viene ahora es nada más y nada menos que el clásico “Live wire”. Quizás sea excesivo decir que fue el mejor tema del concierto pero sí es cierto que, ya con la cúpula mucho más abierta, el público caliente y receptivo al 100% y la banda crecida y con muchas ganas de hacerlo bien, oír “Live wire” en directo fue una pasada (perdón a las chicas que tenía detrás pero en esta canción comieron mucho pelo del Esquitino, no lo pude evitar… pero es que cuando una canción te llega bien dentro, el cuerpo reacciona sólo, jeje). Con otro de los grandes clásicos de la banda llegó el intermedio, algo pesado y largo para algunos (10 minutos más los 3 o 4 minutos del trailer) pero vamos, que es algo muy típico en los grupos americanos así que bueno, no hubo más remedio que esperar. .

La verdad es que tras la primera parte estábamos todos con la boca abierta, con el corazón de metal satisfecho al 100% e incluso con menos dolor en el bolsillo por el precio de las entradas ya que, visto lo visto, estuvo bien gastado… Bueno, menos rollos y seguimos contando:

Tras el final de la cuenta atrás de los 10 minutos que ponía en la pantalla, comenzaron a oírse unos sonidos de Harley que anunciaban que venía otro clásico, la coreadísimo “Girls, girls, girls” donde no salieron las motos pero sí dos bailarinas vestidas muy sexys que hicieron diferentes acrobacias y bailes subidos de tono encaramadas a sendos “trapecios” en lo alto del escenario. También, las pantallas entraron en acción y nos ofrecieron imágenes de chicas a lo Playboy mientras sonaba el tema (son MÖTLEY CRÜE , yo no esperaba menos en este tema). Tras el buen rollo del clásico que daba nombre a su cuarto disco, viene otro de los temas más famosos, un gran “Wild side” que nos metió de nuevo de lleno en esas tesituras de cantar, bailar y sudar al ritmo de una gran canción. Se acaba la etapa más “ruda” de la banda y pasamos al comercial (pero muy bueno al fin y al cabo) “Dr. Feelgood” con una bailona y facilona (en este caso no lo digo en ningún sentido negativo) “Don´t go away mad (just go away)” que siguió aportando ese puntito hardroquero y más fiestero de la segunda parte del concierto (algunos criticaron este detalle y quizás con razón, pero no sé, también tuvo su punto vivir dos conciertos “distintos” en uno, ¿no?).

“Primal scream” devolvió el punto más macarrilla al concierto por un instante sobre todo por el gran sonido de guitarra que sacó Mick y las imágenes de lobos salvajes que aparecían por las pantallas. Con “Home sweet home” vivimos uno de los bajones de la noche ya que fue con diferencia la que peor cantó Vince Neil. La comenzaron casi a capella con Tommy tocando un piano situado casi escondido detrás de la batería (cómo se nota cuando hay pasta para medios, jeje), primero dejando cantar al público y luego comenzando el tema en tesituras “cariñosas” que me gusta llamar a mí. De todos modos, no se si Vince no le pilló el punto a ese ritmo más lento, si es que se perdió con la letra o que simplemente le cuesta horrores mezclar feeling con el tono vocal muy alto de ese tema, pero el caso es que la cantó fatal y no fue hasta que aparecieron Nikki y Mick en la parte “cañera” del tema para arreglar un poco el desaguisado. Tras esto se quedó Nikki Sixx sólo en el escenario mientras sonaba una canción rarísima medio tecno-medio industrial a la vez que una stripper con una pequeña sierra sacaba chispas de su corpiño de metal (y de su tanga de metal en una imagen bastante curiosa) en un efecto visual muy llamativo. Al final del “solo”, se queda Nikki tocando el teclado y sacando efectos sonoros mientras le envuelve una lluvia de chispas (pero le envuelve por completo… más de un pelo se le chamuscó fijo pese a la gorra de “comandante gamberro” y la chupa larga de ¿cuero? -y supongo que algún producto protector por dentro también- que le “protegía”). El “numerito visual” acaba con una serie de explosiones justo detrás de él mientras las chispas le “bañaban” por completo… Fue impresionante, de verdad… y es que ser el más duro hay que demostrarlo, jeje.

Después del sólo de Nikki Sixx y de que este nos agradeciera de verdad (al menos a mí me pareció sincero) nuestra presencia, reacción hacia ellos y actitud en general ante el concierto (también nos prometió que vendrían seguro el año que viene de nuevo por España… aunque esto me lo creo menos, las cosas como son), volvió la banda para atacar un “Dr. Feelgood” en el que Vince se desenvolvió como pez en el agua (y es que sigo pensando que este tipo de temas son “sus temas”) y que volvió a mover a la gente después de una cierta parada con el sólo “de bajo”. Después del buen rollo de “Dr. Feelgood” vino uno de los momentos más gamberros y polémicos de la noche cuando salió Tommy Lee a saludar y, acto seguido, cogió una cámara y se dedicó a pedir “tetas españolas” para que se viera por las pantallas en un rollo muy yanqui que sobró para muchos, fue divertido para otros y simplemente un punto picante y gamberrillo sin más para la mayoría. A mi me pareció bien en consonancia con el show y sabiendo que llevan toda la gira haciéndolo… pero vamos, un detalle curioso y ya está, no creo que haya que darle mayor importancia. Al final nos bendijo y volvió corriendo a su batería a continuar con el show.

Bueno, y volviendo al concierto, con “Same ol´situation” vino otro de los momentos grandes de la noche de la mano de otra de las canciones más populares y “balionas” del repertorio de los Crüe. Tras ello Nikki nos presentó una canción nueva (incluida en el recopilatorio) que me sonó mejor y más cañera en directo que en estudio (donde quizás suena algo más actualizada), para poner el fin de fiesta con el clasicazo “Kickstart my heart” que sonó como un cañonazo acompañado de imágenes de carreras de coches como en el vídeoclip original de la canción y de un montón de bombazos y pirotecnia en tonos azules que saltaban al ritmo de la canción. Fue un fin de fiesta perfecto, muy cañero y potente y que muchos pensábamos que era el final de verdad por mucho que coreásemos aquello de “otra, otra”, ” MOTLEY , MOTLEY “, “oés” y demás que, a voz en grito y con todo el mundo con los brazos en alto, era sinceramente impresionante y seguro que ellos desde los camerinos lo notaron.

Para el bis se infló una especie de “Joker/Payaso malvado” detrás de la batería y aparecen los 4 vestidos de presidiarios para atacar la roquera versión de “Helter Skelter” que llevan tocando desde los principios de la banda. Para el final nos guardaron la “punkarra” e inevitablemente festiva “Anarchy in the UK”, con la presencia en escena de las bailarinas portando antorchas y escupiendo fuego, un par de enanos haciendo juegos malabares e incluso otra bailarina subida en unos zancos y con el cuerpo maquillado que le daba al escenario un punto de “circo de los horrores” muy guapo. Definitivamente se cierra el telón y el sueño se apaga mientras uno de los enanos vestido de presentador del circo nos da las gracias por todo y se despide “hasta la próxima”…

… Ahora me vuelvo a poner la máscara de periodista y tengo que decir que es cierto que el escenario prometía más de lo que fue, que el set list pudo ser algo previsible y que quizás se podían haber ahorrado un par de numeritos y tocar algo más de tiempo real. Aún así, para mí el concierto fue impresionante, me sorprendieron y emocionaron como no pensaba que lo podrían hacer y tengo que reconocer que ya he subido este show a mi altar de los conciertos especiales. No lo sé, amigos, se puede ser “superremilgado” y pedir algo más (porque siempre se puede y se debe pedir más) pero yo creo que lo que ofrecieron MÖTLEY CRÜE en Madrid es algo muy sencillo pero tan difícil de conseguir actualmente que sólo lo puedo calificar de extraordinario: sorprender, emocionar y hacer nacer una sonrisa con cada canción y movimiento. Objetivamente fue muy bueno y subjetivamente muy especial. Es el gran circo del rock n´roll y yo nunca olvidaré que el 24 de Junio en Madrid MÖTLEY CRÜE bajaron por dos horas del Olimpo para demostrarnos que todavía sienten lo que hacen, que se preocupan por ofrecer lo mejor y que aparte de todo el dinero, fama, fiestas, leyenda y demás que puedan tener a sus espaldas, no dejan de ser 4 macarras que disfrutan tocando rock n´roll y haciendo soñar a la gente a través de sus canciones.

Para terminar me voy a tomar prestadas a mí mismo las palabras con las que cerré mi crónica del recopilatorio que creo que también son perfecto epitafio para dar carpetazo a la crónica de un concierto que, se mire por donde se mire, fue especial:

Hace años yo era demasiado joven para enamorarme, pero desde que vi a Nikki Sixx mirándome desde un vídeo con una mirada que mata, llevo gritándole al diablo que no puede continuar esa misma vieja situación de que las grandes bandas americanas no vengan a España. Seguir pateando y despertando mi corazón desde el lado salvaje que yo nunca olvidaré que fuisteis (casi) los primeros en enseñarme que el rock n´roll es a la vez música, imagen y actitud directa al corazón. Desde mi hogar dulce hogar me despido recordando emocionado el primer concierto de MÖTLEY CRÜE en España en el que, por fin, pueda ver a los enemigos públicos número 1 en directo. Dios bendiga a los hijos de la bestia…

Texto: David Esquitinodavid_esquitino@rafabasa.com
www.rafabasa.com y “Corsarios del metal”
(Domingo de 22:00 a 24:00 en Radio Enlace, 107.5 fm y www.radioenlace.org)

Fotos: Rafa Basa

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