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DIO – ANTHRAX – Barcelona…

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Día 21 de Junio de 2005 – Sala Razzmatazz I – Barcelona

ANTHRAX

Minúsculo escenario para mayúscula expectación. Cual primerizos presentándose al gran público (por la temprana hora a la que empezaban y las dimensiones del escenario), los neoyorquinos ANTHRAX nos hicieron partícipes de su reunión durante poco más de una hora.

Y lo hicieron recordándonos que son pioneros y pilares del thrash, y que lo son gracias a temas como “Among The Living”, “Madhouse”, “Medusa” o “N.F.L”, que pudimos escuchar veinte años después de su concepción.

Personalmente tenía curiosidad por saber como se mantendrían “desaparecidos” como Dan Spitz o Joey Belladonna. Por descubrir si podrían competir en fuerza y garra con los frescos ANTHRAX de Bush, Caggiano y Vera, a los que ya me había acostumbrado y con quienes había disfrutado de grandes conciertos. Ciertamente tenía mis dudas, que se desvanecieron al primer tema.

Aún entraba luz a través de las puertas de la calurosa sala Razzmatazz I, la de las grandes ocasiones, cuando empezó a sonar la intro de los Blues Brothers que precedía al salto de los neoyorquinos al escenario. Por cierto, el hecho de que el concierto empezara tan pronto hizo que mucha gente se perdiera gran parte del repertorio (o incluso todo). Gran fallo en una programación que no tuvo en cuenta los horarios de trabajo de la mayoría.

Empezó el repertorio con “Among The Living”, “Got The Time” y “Caught In A Mosh”. Todo un lujo volver a escucharlas de voz de un Belladonna con muchas ganas de gustar. Sobre el escenario los míticos ANTHRAX , aquellos de los que nos sabíamos la “alineación” entera años atrás, junto con la de los HELLOWEEN de Kiske, o la de los MEGADETH de Mustaine y Friedman.

Vimos a un casi irreconocible Dan Spitz bastante comedido pero efectivo, a un Frank Bello imparable, a un Scott Ian más tranquilo que de costumbre, a un Charlie Benante apisonador y a un Joey Belladonna que se mantiene muy bien y con una voz correcta y sin excesos. El sonido no era tan bueno como era de desear, siendo a veces difícil de distinguir la voz de Belladonna o los solos de Dan Spitz.

“Madhouse”, y un “we are back!” de Belladonna precedieron al clásico de clásicos “Antisocial”, contundente, cantadísima y con alguna variación un poco funky en algún momento. Con la conocida versión de Trust rememoramos los tiempos del mosh más activo y de los saltos desde el escenario.

Le siguió ” Efinkufsin (N.F.L.)” en el cuál se evidenció más que nunca que al grupo le faltaba espacio para moverse, expresarse y saltar a gusto (especialmente a Bello). Charlie Benante se explayó a gustó con los redobles finales que precedieron sin descanso a “Medusa”. En él escuchamos al Belladonna más metalero, ayudado en los coros por Bello y Ian.

Tras el tema del “Among The Living” Belladonna pidió que se abrieran las luces para ver al público, quien saludó y empezó a saltar al oír la intro de batería de “Indians”, en el que el frontman apareció con gorra en sustitución de las clásicas plumas. Benante estuvo inmenso y el público disfrutó de lo lindo con uno de los mejores temas del grupo, coreando “oés” sobre los que bailó Belladonna.

Otra intro clásica, de violín en el álbum y de guitarra en directo, presentaba “Be All, End All”, que empalmó con el riff inicial de la divertida metal-rapera “I’m The Man”, con Frank Bello y Scott Ian como alocados protagonistas tras el micro.

Y para cerrar, y tras recibir los agradecimientos en español de Scott Ian, la impresionante “I Am The Law”, tras la cual mostraron un poster de Dimebag Darrell, se abrazaron y se despidieron del público catalán.

Un buen concierto, pero demasiado corto para tanta expectación. Una satisfacción para nuestra nostalgia, aunque sinceramente el directo de la formación “de siempre” nada tiene que envidiar a la de los “eternamente suplentes” de John Bush.

DIO

Las crónicas de DIO prácticamente se podrían escribir antes de asistir a sus conciertos. Pocas apuestas hay más seguras que la que puedas hacer por un directo de este pequeño gran vocalista.

Llegaba a Barcelona cuando aún retumbaban los ecos de su anterior descarga hace poco menos de un año, en el que nos dejó a todos perplejos tras casi dos horas de repaso a la historia de nuestra música. Entre ambos conciertos dos álbumes. Su último trabajo en estudio, “Master Of The Moon”, del cuál ya escuchamos “Eyes” en su anterior visita, y su directo “Evil Or Divine”.

En esta ocasión era previsible escuchar algo más de su nuevo álbum, recibido discretamente por gran parte de la crítica. Pero finalmente solo nos llevamos “Shivers” a los oídos, cosa que más de uno con sed de clásicos agradeció.

Al bajo el inconmensurable Rudy Sarzo, un torbellino sobre las tablas, y mano derecha de DIO durante todo el concierto. En segundo plano, Craig Goldy a la guitarra, menos activo que su compañero Sarzo, pero demostrando su valía como debe hacerlo un guitarrista, tras las seis cuerdas y a golpe de mástil. Simon Wright, que lo bordó a las baquetas, no necesita presentación a estas alturas. A los teclados, Scott Warren, a quien de una vez por todas deberían subir un poco más el volumen para acabar de disfrutarlo.

Un grupo compacto, de lo mejor que ha reunido nunca Ronnie James DIO . Hablando del maestro de ceremonias, todos los halagos que escriba serán escasos. En plena forma, impasible al paso del tiempo, estuvo al 100% de principio a fin, demostrando tener una de las voces más poderosas y perennes del panorama musical. Su fuerza reside en su voz, y ni la reserva ni le da descanso en ningún momento, al contrario de lo que hacen muchos vocalistas veteranos hoy en día. Todo lo contrario, la maneja a su gusto tema a tema sin relajo. Sencillamente impresionante.

De fondo el telón con la portada de “Holy Diver”, por delante más de hora y media de leyenda, con un sonido bueno y muy mejorado respecto a sus thrasheros conciudadanos. Intro, luces ambientales y arrancó “Killing The Dragon”, una buena manera de empezar la fiesta, en una calurosa sala prácticamente llena. Luego vino “Egypt (The Chains Are On)”, último tema de su segundo “The Last In Line”, que se fusionó con el gran tema de Rainbow, “Stargazer”, que nos hizo despertar por completo las ansias de hits.

Y nos vimos recompensados con “Stand Up And Shout”, que precedió a uno de los dos solos de la velada, el de Simon Wright a la batería, que jugó con el público como solo los veteranos saben hacer.

Luces oscuras, sonido de tempestad, el demonio de fondo con los ojos encendidos, y uno de los riffs más repetidos en guitarras y mentes de todo el mundo. “Holy Diver” desató la euforia del público barcelonés. En él Sarzo no cesó ni un instante, y pudimos presenciar un buen solo de Goldy, si bien fue un poco distinto al original.

Con la cantada “Sunset Superman” llegó la sorpresa y con “Don’t Talk To Strangers” la emoción. Comenzó con luces ambientales y con un DIO pletórico cantando ayudado por el público en los momentos más lentos. En los instantes más acelerados del tema lo pudimos ver saltando como si de un jovenzuelo se tratara, y jugando con su voz de manera apasionada y apasionante.

Tras abrazar a toda la banda surgieron de entre las cuerdas de Craig Goldy y las teclas de Warren las primeras notas de “Man on The Silver Mountain”, otro de los grandes de Rainbow. Reitero que sería de agradecer un poco más de volumen en el teclado de Scott Warren, sobretodo para dar el toque setentero definitivo a los temas más antiguos. Y con Goldy seguimos, esta vez con su solo de guitarra, que al igual que hace un año no fue un solo puro y duro, sino que vino acompañado de idas y venidas del resto de grupo. Un Goldy eternamente criticado por muchos, pero que sigue demostrando tener una gran calidad concierto a concierto.

El solo se fusionó con “Long Live Rock’n’Roll”, que reanimó la fiesta con un sing-along del público. Tras un “long live Barcelona!” llegó el único tema de “Master Of The Moon”, “Shivers”, recibido con bastante indeferencia. “Gates Of Babylon” nos mostró (vaya una novedad) a un DIO impresionante a la voz, entre humo ambiental. Y para cerrar el repertorio previo a los bises, “Heaven And Hell”, de aire revival, perfectamente ambientada, con gran solo de Goldy y con DIO jugando con el público. Hablando de DIO, en este tema pudimos ver su cara más diabólica, enfocado directamente con un foco rojo desde abajo, mientras hacía el típico símbolo de cuernos con las manos.

Hora de despedirse, con un “thank you Barcelona, we love you!” y abrazos entre gritos de “Dio, Dio”. Una despedida corta, pues el grupo ni abandonó el escenario para entonar el primer y esperado bis, “Rainbow In The Dark”, en el que por fin escuchamos (si no se oye en este tema no se oye en ninguno) el teclado de Warren. “Last In Line” provocó la iluminación de encendedores en su emotivo inicio. Y ahora sí, el grupo abandonó el escenario, pero para volver de nuevo tras muchos decibelios de gratitud.

Al igual que hace un año, “We Rock” y “Neon Knights” cerraron un concierto espectacular, impresionante, como solo DIO es capaz de ofrecer. Del repertorio previsto cayó “Mob Rules”, escrita en letras inmensas en el set list de encima del escenario, pero poco importó pues la fiesta ya había sido impresionante. Reunió a gente de todas las edades (remitiéndome a mi anterior crónica de Dio, podría ser el abuelo de muchos, el padre de algunos y el hermano de pocos de los allí presentes) para regalarles una noche inolvidable. Long Live DIO !

Texto: Hèctor Prat

Fotos: Rafa Basa (fotos Anthrax – Madrid) – Hèctor Prat (fotos Dio – Barcelona)

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