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DREAM THEATER – Octavarium

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Siempre es apasionante, y al mismo tiempo complicado, enfrentarse a la crítica de un disco de DREAM THEATER. A lo largo de su carrera, la banda ya ha demostrado sobradamente su capacidad para sacar discos que, manteniendo las constantes de su sonido, siempre suenan diferentes entre sí, aportando nuevos elementos novedosos e interesantes. “Octavarium”, como su propio nombre indica, es el 8º álbum en la historia del grupo, y sucesor del controvertido “Train of Thought”, con el cual consiguieron muchos nuevos fans pero también defraudaron a gran parte de los antiguos seguidores, por su sonido agresivo, crudo, fuertemente influenciado por Metallica y con un trabajo de teclados casi nulo.

Es innegable que este “Octavarium” suena diferente a su predecesor, pese a que quedan elementos que recuerdan al él. Tanto Jordan Rudess como James Labrie han recuperado buena parte del protagonismo que no tuvieron en aquel disco, relegando en este caso a John Petrucci a un papel algo menos predominante. Sin embargo, he de decir que éste es el primer álbum de DREAM THEATER que, personalmente, no me aporta nada realmente nuevo. Incluso el propio “Train of Thought”, pareciéndome un trabajo mediocre en la trayectoria de la banda, al menos sonaba claramente distinto a todo lo anterior. Sin ser una copia de nada, “Octavarium” suena 100 % a los últimos DREAM THEATER, a los de los dos últimos discos, incorporando algunas influencias adicionales que, por demasiado obvias, no aportan riqueza alguna al conjunto. Eso si, el trabajo melódico es mucho más acertado esta vez, lo que hace subir muchos enteros al álbum. Pero siento decir que DREAM THEATER ya no parece ser esa banda tremendamente creativa y sorprendente que a tantos nos maravilló en los 90.

“Octavarium” carece de la frescura del “Images and Words”, de la atmósfera y clase del “Awake” y de la tremenda complejidad compositiva del “Scenes From a Memory”. Los temas son ahora mucho más previsibles, repetitivos, y en ocasiones parecen simplemente alargados porque sí. Ahora bien, si nos olvidamos de las comparaciones, estamos ante un buen disco, sin duda alguna. Los componentes de DREAM THEATER son unos músicos excepcionales y eso se nota, incluso cuando no parecen tener ya la inspiración de hace unos años. Aún quedan importantes retazos de genialidad que se pueden apreciar a lo largo de este trabajo,.como la magistral “Sacrificed Sons”, una de las mejores canciones en los últimos años del grupo, y otros diversos momentos repartidos por aquí y por allá.

Una sola nota de piano marca el comienzo del disco, siguiendo con unos sonidos lejanos que van poco a poco cobrando intensidad, jugando con el estéreo, hasta que entra un potente riff metálico. En efecto, “The Root of All Evil” es probablemente el tema que más recuerda al “Train of Thought” por su crudeza; de hecho se trata de la continuación de “This Dying Soul” (una de las melodías es clavada al estribillo de ésta, con una letra diferente), que a su vez seguía un concepto iniciado en “The Glass Prison”. No obstante las melodías vocales están más logradas. Labrie está a gran nivel y quizá sea lo más destacable de todo el álbum. El final es muy acertado, gracias a la aportación de Rudess introduciendo unas notas de piano altamente dramáticas.

“The Answer Lies Within” es una suave balada con un Labrie inconmensurable apoyado por el piano de Rudess. Tiene momentos muy emotivos, sin embargo, en su conjunto acaba resultando algo sosa y monótona. “These Walls” posee unas líneas vocales preciosas, especialmente en las estrofas, una interesante labor de teclados y un solo muy melódico por parte de Petrucci, pero peca de repetitiva, ya que la estructura básica de la canción es muy simple.

“I Walk Beside You” generará sin duda diversidad de opiniones. Se trata de un clarísimo homenaje a U2, banda que siempre ha sido una influencia para DREAM THEATER, pero nunca de una forma tan evidente. Es un tema sencillo, comercial y radiable, aunque Labrie hace un trabajo espléndido y las melodías me parecen muy bonitas. Imagino que a quien le guste U2 le gustará este tema.

“Panic Attack” es una canción fuertemente metálica, cruda y agresiva que también podría recordar al estilo del “Train of Thought”. Como tema cañero está logrado, técnicamente es impecable, pero se vuelve a echar en falta la melodía y la clase que caracterizaban a este grupo; no obstante, las puntuales aportaciones de Rudess son brillantes. Por su parte, “Never Enough” vuelve a mostrar palpables influencias de otra banda, en este caso Muse, en la forma de cantar las estrofas de James Labrie. Personalmente me ha gustado mucho el resultado y sus líneas vocales suenan altamente interesantes y, en cierto modo, novedosas en DREAM THEATER.

Afortunadamente, parece que los mejores cartuchos los reservaron para el final. Como ya comenté previamente, “Sacrificed Sons” es un tema verdaderamente magistral. Está dedicado a las víctimas del atentado del 11 de septiembre y el sentimiento que desprende es sobrecogedor, en gran parte gracias a la interpretación de James Labrie, una vez más. Largo (casi 11 minutos), perfectamente estructurado y con unas melodías geniales. Una maravilla y de largo lo mejor del álbum.

El colofón lo constituye la canción-título de 24 minutos de duración. El inicio es absolutamente pinkfloydiano, ambiental, que poco a poco se va desarrollando, mostrando el mejor Jordan Rudess de todo el disco. En su primera mitad se mueve por parámetros suaves, relajados y cercanos al rock progresivo, subiendo en intensidad metálica a lo largo de los minutos, con muy buenas melodías, logrados cambios de ritmo y un James Labrie que en el último momento se desgañita en desgarrados agudos. El final es grandilocuente y épico, protagonizado por orquestaciones y una gran melodía de Petrucci. Digna conclusión, pese a no ser lo mejor que DREAM THEATER han hecho en su historia en cuanto a temas largos, en mi opinión.

En definitiva, “Octavarium” es un disco que supera ampliamente a su predecesor “Train of Thought”, especialmente en el aspecto melódico, pero que no aporta demasiado a la discografía de un grupo que tiene varias obras maestras a lo largo de su carrera. Aún así, considero que DREAM THEATER siguen siendo una de las bandas más interesantes de la escena metálica actual y, sin compararlo con sus anteriores obras, es un muy buen álbum.

Saúl Miguel Garrido

  1. Root Of All Evil, The
  2. Answer Lies Within, The
  3. These Walls
  4. I Walk Beside You
  5. Panic Attack
  6. Never Enough
  7. Sacrificed Sons
  8. Octavarium