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JUDAS PRIEST + BARÓN ROJO – Pabellón Olímpico de Badalona

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Domingo 17 de Abril de 2005 – Pavelló Olímpic de Badalona – Barcelona

BARÓN ROJO

De nuevo, como sucediera un año atrás, BARÓN ROJO actuaron como teloneros de lujo de los reunidos JUDAS PRIEST, merecido homenaje al grupo más emblemático del panorama español. De nuevo muchas ganas, ambiente de fiesta y excelente concierto, deslucido un poco por un sonido no del todo nítido, pero que para nada empañó el satisfactorio resultado final.

La puesta en escena la típica, un Carlos de Castro más bien sobrio, cantando con corrección y sin florituras. Armando tomando el liderato del grupo sin parar ni un instante, disfrutando y haciendo disfrutar, y mostrando sin concesiones su habilidad tras las seis cuerdas. En un segundo plano la sólida sección rítmica, Ángel Arias al bajo y José Martos a las baquetas.

Con un pabellón a medio llenar arrancaron como un ciclón los poco más de 50 minutos de concierto con tres temazos del ahora reeditado “Volumen Brutal”: “Incomunicación”, con gran solo de Armando, la instrumental “El Barón Vuela Sobre Inglaterra”, con la típica coreografía de movimiento de mástiles al unísono incluida y “Son Como Hormigas” finalizada con unas dobles guitarras excelentes. Por cierto, que del álbum grabado en Londres el 1981 tocaron todos los temas a excepción de “Dame La Oportunidad” (y con ese título que no se le haga caso…).

Armando comenta que para ellos es un honor estar abriendo para una leyenda como JUDAS PRIEST, y que espera vernos muchas veces más… cueste lo que cueste. Sí, “Cueste Lo Que Cueste” fue el siguiente tema, en el que Armando se marcó un buen solo bluesero, y que fue cerrado con garra por Carlos a la voz. A estas alturas el recinto presentaba ya una buena entrada, y bien que hicieron los que ya estaban allí presentes, pues no se perdieron “Las Flores Del Mal”, tras la cuál Armando recordó y celebró el 25 aniversario de “Volumen Brutal”.

Unas notas instrumentales melódicas presentaban “Resistiré”, una de las mejores recibidas por la audiencia, seguida de las presentaciones del grupo por parte de Carlos, solo de Armando y “Satánico Plan (Volumen Brutal)”. Se encendieron los mecheros por Bon Scott en “Concierto Para Ellos” y Armando se hizo con el micro en “Hermano del Rock’n’Roll”.

Todo iba sobre ruedas y grupo y público (ahora ya muy numeroso) se lo estaban pasando en grande. Pero era hora de cerrar y dar paso a JUDAS PRIEST. Y qué mejor manera de hacerlo que con “Los Rockeros Van Al Infierno”, con los hermanos de Castro moviéndose por el escenario a loa Angus Young y con final apoteósico.

Excelente manera de celebrar el 25 aniversario del “Volumen Brutal”. Larga vida al BARÓN.

JUDAS PRIEST

Pues Barcelona no iba a ser menos, y como parece ha sucedido en cada rincón por el que ha pasado la gira presentación de Angel Of Retribution, JUDAS PRIEST ha resucitado y alzado el vuelo (ahora sí) para dejarnos con un buen sabor de boca.

Si bien los condicionantes eran muy propicios al deja-vu (mismo recinto, mismos teloneros, mismos efectos, mismo escenario, parecido set list), los británicos consiguieron convencer de su retorno a quienes nos quedamos a medias en su anterior actuación.

¿Y en qué ha mejorado este concierto respecto al que vimos hace poco más de un año? Para empezar la voz de Halford. Rob se mostró más enérgico y confiado con sus cuerdas vocales que entonces, forzó más y regaló más agudos, si bien aún no está al 100%. Quizás por eso siguió apoyándose de manera exagerada en a veces innecesarios y molestos ecos. Adaptó algunos temas a un tono más bajo que el original, pero saldó con notable alto su actuación. Mejoró en presencia y actitud sobre el escenario, quizás por haberse quitado la presión de presentarse por primera vez ante fans y medios tras su vuelta, cuando todos las miradas le seguían paso a paso, nota a nota.

Otro punto de mejora fue el sonido. Fue perfecto, cosa harta difícil en un pabellón de las características del Olímpic de Badalona. Cada instrumento sonó en su justo volumen individualmente, así como el grupo en su conjunto. Ninguna pega en este aspecto.

Y el último punto de mejora es la actitud de la banda. Parece ser que ya han aprendido a convivir unos con otros, se les vio cómodos y contentos, y esa energía positiva se transmitió al público, sensación que no tuve el Junio pasado. Muestra evidente de ello es el abrazo en la que se fundieron Halford y Glenn Tipton tras la sentida versión semi-acústica de “Diamonds And Rust”.

El Setlist fue muy similar al del año pasado, aunque sacrificándose temas como “Heading Out To The Highway”, “The Sentinel” o “United” en pro de temas del nuevo “Angel Of Retribution”.

En cuanto a la escenografía pocas son las modificaciones respecto al concierto del año pasado, únicamente un par de banderas, dos bolas discotequeras y los telones de fondo con motivos de “Angel Of Retribution”.

Las sorpresas del año pasado ya no fueron tales sorpresas, aunque siguen siendo efectivas. Como la salida de Rob tras la intro de “Hellion” para interpretar “Electric Eye”, en la que canta sin mover ni un solo dedo dentro del inmenso ojo que preside el escenario, para desaparecer y aparecer en idéntica posición encima de una de las pasarelas que cercan el escenario. El calculado inmovilismo del front-man contrarrestó con el no parar de banda y público, entregado desde la primera nota. Como anécdota comentar que el inconmensurable Scott Travis perdió una baqueta en uno de sus malabarismos, pero la sustituyó rápidamente por una de recambio que tenía bien cerca con lo que la canción no se resintió en absoluto.

El tema que abre el gran “Screaming For Vengeance” vino seguido de nuevo por “Metal Gods”, y de nuevo con Rob Halford bajando las escaleras bailando robóticamente. En él disfrutamos de un gran solo de Tipton, y de un reverberizado Halford animando al público.

Rob se sacó sus gafas de sol para saludar al público, que respondió coreando su nombre. El comentario “The Priest is back, are you ready?” precedió al trallazo “Riding On The Wind”. Aquí sí vimos por primera vez a un Halford en plena forma, jugando con los guitarristas mientras cruzaban solos, y que se salió a la voz en la culminación del tema.

El veterano clásico “The Ripper” (casi veinte años hace de su nacimiento) precedió al gran “Touch Of Evil”, en la que destacó Glenn Tipton con su complejo solo ejecutado al milímetro.

Todo a oscuras y se cambio el telón de fondo con la portada de “Angel Of Retribution”. Es hora de presentar el álbum que supone el retorno de la formación clásica de Priest a la palestra. Rob Halford apareció sobre la plataforma elevada hidráulicamente tras la batería de Travis para interpretar “Judas Is Rising” (tras la intro grabada), en un tono claramente más bajo que en el álbum. Le siguió otro tema nuevo, “Revolution” que no sonó fino al principio, con unas líneas del Hill variadas respecto al álbum, y con el inicio ligeramente descompasado del dúo de guitarristas. La situación se enmendó, y el tema se fue compactando, sonando más metálico y menos setentero/psicodélico que su versión enlatada. En él Rob enarboló sus particulares banderas de revolución, ambas con renovados símbolos de Priest.

“Hot Rockin’” precedió al esperado “Breaking The Law”, interpretada de manera sobresaliente por Rob Halford y recibida de manera espectacular por los presentes que acabaron con gritos ensordecedores de “Priest, Priest”. Sin duda la banda se crece en los clásicos, y es en estos temas donde Rob saca mejor partido de su voz, sin escatimar ni un agudo, esforzándose al máximo por hacernos recordar al Halford de los primeros Judas.

Quizás por eso la colocación de “I’m a Rocker” como siguiente tema, para que el front-man pueda descansar la voz, y vaya si lo hizo. Por este mismo motivo pasó casi inadvertida y también porque tras la euforia de “Breaking The Law” muchos temas te saben a poco.

El humo y las guitarras acústicas anunciaban por sí mismos la versión parcialmente acústica de “Diamonds And Rust”, acompañada por mecheros encendidos en sus momentos más íntimos, y que finalizó con una de las imágenes de la noche, Rob Halford abrazando a Glenn Tipton.

Cambio de telón de fondo, mostrando el logo de la banda. Y como anteriormente, el cambio presagió tema nuevo, esta vez el rápido “Deal With The Devil”, interpretado otra vez en un tono más bajo que el álbum (pero bastante cercano al original). Tras él aparecieron las bolas de discoteca para ambientar “Beyond The Realm Of Death”, en la que presenciamos dos grandes solos de Downing y Tipton.

Y tras la relativa calma, inyección de potencia con “Turbo Lover”, cantada magistralmente por Rob Halford y por el 100% del público asistente. Rob nos presenta el siguiente tema, “It’s time for real headbanging, it’s time for Hellrider!”. “Hellrider” sonó muy contundente, y en él disfrutamos de buenos solos cruzados de guitarra, característicos de la NWOBHM (por cierto, quizás ya va siendo hora de quitarle la “N” inicial).

Le siguió la celebrada “Victim Of Changes”, en la que Glenn Tipton se quedó solo jugando con el público (no se puede llamar solo a lo que hizo, cinco notas tocadas repetitivamente aumentado en velocidad paulatinamente). Al volver el grupo para finalizar el tema asistimos a uno de los mejores momentos musicales del concierto, destacando sobretodo la labor de Scott Travis, Glenn Tipton y Rob Halford, que acabó con un grito agudo que seguro rompió más de un cristal (suerte que los vasos eran de plástico).

“The Green Manalishi” y el bombazo “Painkiller”, con su trallero inicio de batería y luces epilépticas cerraron el set previo a los bises, entre los “oés” generalizados del público.

El cambio de telón, esta vez con el anagrama de la banda sobre un fondo rojo, y el rugir de la (empujada) moto de Rob significaba la vuelta del grupo al escenario para interpretar “Hell Bent For Leather”, que el vocalista cantó estirado en su sillín. Sin respiro empalmó con la batería de la metálico-festiva “Living After Midnight”, coreadísima por el respetable, que se desgañitó cuando apareció Halford para jugar al típico pregunta/respuesta cantado, en la que el público intentó imitar los cantos del vocalista, que poco a poco iba complicando las notas y alargando su duración.

Finalizó la fiesta con “You’ve Got Another Thing Coming”, alargada para ser cantada por los asistentes en sing-along, entre varios “Fantástico” y “Bravo” de Rob, que al finalizarel tema permaneció unos instantes solo ante el público que entonaba “oés” mientras el resto del grupo abandonaba despindiéndose el escenario.

JUDAS PRIEST convencieron a los aún reticentes e incrédulos, reconquistó con garra a los ya conquistados el año pasado, y sorprendió a quien no los viera entonces. Los “Metal Gods” provocaron una auténtica “Revolution” en Badalona, dando solidez al lema “Judas Is Rising”.

Texto : Hèctor Prat

Fotos: Carlos Oliver

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