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JUDAS PRIEST + BARÓN ROJO – Madrid, martes 12 de abril.

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Martes, 12 de abril de 2005- Madrid, Palacio de Vista Alegre

LIVING AFTER REUNION

Bueno, amigos, aquí estoy recién llegado del concierto de JUDAS y BARÓN tras tomar unos “zumitos del metal” con mis amigos Tyrson, Esquitino, Jesús, Nacho, Dani y algunos colegas más, en un “bareto” cercano al Palacio de Vista Alegre llamado “Atila”, que por cierto no conocía, y donde estuvieron poniendo videos del primer programa de televisión que un servidor tuvo el honor de presentar en la desaparecida cadena local de televisión madrileña “Canal 28” en mi programa “Basa Rock”. ¡¡Qué recuerdos!! Son más de las 5 de la madrugada, y aunque lo más normal y lógico es que estuviera en la camita descansando tras la jornada, es de rigor obligado sentarme en mi silla “metalera” a escribir en mi ordenador mi visión sobre lo acontecido en la primera gala de la gira de JUDAS PRIEST por nuestro Estado, con Estrella a mi diestra maquetando fotos.

La jornada comenzaba ayer tarde cuando Sony me llamaba para confirmarme la entrevista “pedida” con K. K. Downing que a eso de las 17,30 hacíamos en un lujoso hotel de la Castellana madrileña. La entrevista tiene “tela”, es muy interesante, y en ella, K.K. se “enrolla” de lo lindo contando bastantes cosas curiosas y contestando sin pelos en la lengua a diversas cuestiones, no como su compañero Glenn Tipton que hace días fue entrevistado a través del teléfono por Antonio Cerezuela y solo se limitó a contestar con cuatro o cinco frases a cada una de sus preguntas. Afortunadamente, K.K. Downing no es Tipton… La entrevista la publicaremos en breve. ¡Prometido!

Tras tirarnos una hora para aparcar, llegaba al Palacio a punto para recoger mi photo pass y adentrarme en el recinto. Al poco tiempo irrumpían en escena los entrañables BARÓN ROJO. Con puntualidad británica, a las 19,45, arrancaron su intervención con “Incomunicación”, caras simpáticas, unas enormes ganas de agradar, y un pabellón con gran parte de sus luces encendidas, cosa que no entendí muy bien. A lo mejor, dado que la gran mayoría de la audiencia estaba entrando, lo mejor era no apagar totalmente las luces por medidas de seguridad, lo respeto, ojo, pero sí es cierto que un grupotan emblemático como BARÓN tocaran con las luces del recinto encendidas me pareció una falta de respeto total a la banda y a su público, así como el nefasto sonido del que ¿disfrutaron?, que a modo de bola sónica enturbió en gran medida su acertada e ilusionada actuación de 45 minutos, donde todo fue ganas de agradar, buen hacer, y destreza habitual.

Como digo la gente iba entrando mientras tocaban, hubo quien ni siquiera disfrutó de un solo tema de BARÓN, pero ya se sabe…Cuando eres telonero, aunque sea de lujo, estás expuesto a este y otro tipo de inconvenientes. Yo vi el concierto de los veteranos en el foso de fotógrafos donde el sonido no fue malo, pero una vez que terminé de “retratarles” me adentré en la muchedumbre y comprobé la mala fidelidad de la que disfrutaron. Una pena.

Como digo, “Incomunicación” fue el primer clásico, con unos BARONES que “como siempre” emprendieron su intervención con aplomo, categoría, y el incondicional apoyo de su público, que a modo de karaoke fueron cantando tema a tema.

Vi a Carlos un poco espeso y serio, aunque cumplió, soleó y cantó bien, todo lo contrario de Armando, quien cada vez es más protagonista y líder en escena por movilidad, entrega y foco de atención general. Carlos también se movió, y bailó al lado de su hermano con el clásico “baile-paseo divertido tipo Angus Young”, pero de verdad me duele reconocer que se le ve un tanto cansado, espero y deseo que solo sea una circunstancial y pasajera impresión. Ángel Arias fue el elemento imprescindible habitual; un Ángel que tras los años ha demostrado con creces su solidez y gran capacidad musical al bajo, y José Martos, a la batería, con el que me fundí en un abrazo tras la actuación y al que no veía hace años, estuvo a la altura, pegándole con firmeza y seguridad.

“Los Roqueros van al Infierno” y “Son Como Hormigas” alimentaron la fiesta seguidamente, hicieron que la asistencia se animara y cantara, y demostraron que a parte de los fans seguidores a ultranza de la banda, los primeros que se lo pasan en grande tocando éstos himnos son los propios hermanos de Castro y Cía. Sólo ver la cara de felicidad de Armando y Carlos lo demuestra con creces. Armando a modo de líder nos contaba cosas a través del micro, nos decía que era un honor tocar con JUDAS PRIEST y anunciaba el siguiente tema: “Cueste lo que cueste” uno de los “menos” clásicos que interpretaron en su corta descarga. Yo hubiera insertado una canción más popular, pero conociendo a los Hermanos, veo lógico que no todos los tocados fueran himnos de “Volumen Brutal”, que casi tocaron entero.

Disfruté con los solos de Armando y Carlos, esos solos clásicos y “con sabor” a los que desde siempre nos han acostumbrado, y dado que su actuación fue corta, me dejaron con ganas de más…Es normal ya que los shows de BARÓN hay veces que son interminables por su dilatada duración. “Las Flores del Mal” fue el siguiente, para dar paso al invencible y rotundo “Resistiré” que la audiencia cantó, como siempre. “Satánico Plan (Volumen Brutal)”, y un “Concierto para ellos” cada día más entrañable fueron los siguientes en sonar. Tras éste imprescindible himno, tuve que adentrarme en las dependencias del Palacio de Vista Alegre por motivos relacionados con la batería de mi cámara de fotos, y tristemente no pude disfrutar de los últimos dos temas. De cualquiera de las formas, lo que vi (el 80%) me gustó, como siempre, a pesar del mal sonido y las luces encendidas.

Tras la actuación pide charlar con Ángel, Martos y Carlos de Castro. Con éste último hable “de lo habitual”…” ¿Para cuando esa “reunión” tan deseada, pero imposible?”.

No tengo cifras de la organización, pero el Palacio de Vista Alegre estaba lleno, aunque el público no estaba excesivamente apretado. De cualquier forma, la asistencia, que tras terminar BARÓN era casi total, fue importante y multitudinaria.

A las 21,00 horas exactas, cayó el telón negro que tapaba el montaje escénico, y tras ser colocadas dos banderas blancas encima de las plataformas izquierda y derecha del escenario con uno de los nuevos logotipos de JUDAS, sonó la introducción habitual, “Hellion”, con la ovación emocionante general del respetable. Rápidamente irrumpieron en escena Travis, K.K. Downing, Hill y Tipton para darnos tralla con “Electric Eye”.

El montaje era igual al de la anterior gira, aunque pareció que hubo más luces, ya que en un recinto cerrado resaltan mucho más, en comparación con la Plaza de Toros de Valencia. La única añadidura al anterior espectacular decorado son las dos citadas banderas, algunos efectos visuales, de los que hablaremos, y nuevos telones. El sonido fue aceptable teniendo en cuenta que la acústica del Palacio de Vista Alegre es horrorosa.

La salida de Halford a escena fue tan espectacular, aunque calcada, a la de sus dos anteriores actuaciones en nuestro país. Halford apareció detrás de la tarima de la batería, simulando salir del ojo central del telón de fondo, con guardapolvos de cuero alucinante, con flecos, a lo “Dios del Metal”, guantes de cuero, bastón de mando, y gafas negras. Sus movimientos robóticos fueron calcados, calculados y característicos. Según fue avanzando el tema iba caminando a cámara lenta, hasta desaparecer y en el estribillo salir sorpresivamente e hidráulicamente desde debajo de la tarima izquierda del montaje. Un efecto “pasada” que causó gran sensación ante la mirada del público, que no perdía ojo al gran vocalista.

Mientras, sus compañeros daban “cera” a granel para dar paso a un contundente y pesado “Metal Gods” que le servía a Halford para irse bajando de las escaleras, recorrer minimizadamente las pasarelas, e irse acercando a la primera línea del escenario, cosa que hizo casi al final del tema, tema cantado a tope por el respetable, que llegó a su rotundo final con Halford posando levantando su brazo con el signo de la victoria.

La cosa marchaba estupendamente cuando el tercer puñal llegó, “Riding On The Wind”, una de mis canciones favoritas de JUDAS, con Halford apoyado en su bastón, gesticulantey seguro, con Hill incansable y en tercera línea, como siempre, K.K. entregadísimo con su indumentaria de cuero ultra heavy y sin parar de moverse y correr en escena y Tipton serio, con la ropa de siempre, y más calmado y calculador que su compañero. Las guitarras sonaron muy bien, la batería irrevocable y el bajo un poco grave y alto para mi gusto, pero punzante.

Tras el tercer tema, tuve que abandonar el foso plagado de fotógrafos, salir fuera del recinto, dar toda la vuelta y volver a entrar por lo que me perdí el siguiente tema, “The Ripper”, que tan solo escuché en la lejanía.

Una vez aposentado en el interior de nuevo fui analizando, y os juro que esta noche, de principio a fin, JUDAS PRIEST ofrecieron un concierto grandioso, enorme, de los realmente buenos. No es el mejor que he visto de JUDAS en mi vida, pero si fue muchísimo mejor en todos los aspectos que el de Valencia en el Metal Manía Session. La razón principal es que Halford SI cantó…cantó muy bien, casi a la perfección, sufrió en los temas más difíciles de cantar, en los tonos más altos, pero estuvo a años luz de su anterior visita, lo que hizo que la totalidad de la asistencia quedara plenamente convencida y feliz al comprobar que la garganta del “Metal God” sigue teniendo una talla privilegiada, afilada, y de altísimo nivel. En Valencia no cantó mal, pero yo le vi sufrir más de la cuenta, desvirtuar las melodías vocales de bastantes canciones, y no llegar a tonos altos salvo en contadas ocasiones. Anoche Halford sí fue Halford, con su carisma, imán y garganta de Dios del Heavy Metal, Cantó muy, pero que muy bien.

Otra de las cosas positivas, muy positivas que noté anoche es que la actitud fría que la banda demostró en escena en Valencia desapareció casi en su totalidad. Ahora parece que las distancias producidas por las viejas divergencias, egos, y problemas del pasado han desaparecido. Halford se acercóy provocó a K.K., Hill, sonríentes, se movieron juntos con energía, y hasta con se apoyó en Tipton, con el que confraternizó menos que Ian y Downing, pero si demostró tener feeling. Es claro que la convivencia cura las heridas y más tras demostrarse que la reunión ha sido un acierto pleno, comprobadopor las extraordinarias ventas de discos y el éxito de tickets vendidos y sold out de la gira.

En resumen: un gran concierto, superior al de la pasada gira, con Halford pleno de condiciones vocales y buena actitud e intensidad escénica de la banda en escena. Aunque los años no pasan en balde, los de anoche si fueron “mis” JUDAS PRIEST y los de la totalidad del respetable asistente.

Halford aparece en escena con el famoso guardapolvos que más de uno ha comparado con un batín más que otra cosa, je, je, cantando subido en las plataformas izquierda y derecha una buena y poderosa “Touch Of Evil” con Halford muy seguro de sus posibilidades. En el final, el público participó con enormes “Eh, Eh, Eh”.

Cambió el telón de fondo, cuando el clásico exhibido en el anterior tour fue sustituido por el de la portada de “Angel Of Retribution”, Sonó una un tanto embarulladaen el principio “Judas Rising” con Halford apareciendo tras la tarima de la batería encima de una tarima que iba subiendo en altura hidráulicamente hasta un lugar muy elevado. A sus pies vimos un fuego incesante y efectista que asombró a la totalidad de los fans, mientras fue cantando con garra “Judas Rising”. La verdad es que estos detalles alimentaron también la actuación, es claro, cosa que todos agradecimos; fueron pocos detalles, pero precisos, espectacularesy bien calculados.

El sonido era bastante bueno a ésta altura del show, aunque como ya he dicho y comprobamos no fue todo lo óptimo que nos hubiera gustado dado que en este recinto es casi imposible sonar en condiciones. En los solos, Halford baja por las escaleras con parsimonia y sumo cuidado y de repente suena el primer single del nuevo álbum, “Revolution”. Halford sube de nuevo a la plataforma elevada a izquierda y derecha y nos muestra la enorme bandera blanca que los técnicos habían colocado al principio de la actuación, como diciendo, “Esta es la bandera de la Revolución”. Muchas luces blancas que animaron a cantar un tema que me sonó más heavy que en el disco, más directo. Es claro que al no tener los coros modernos y un tanto psicodélicos la canción gana en fuerza y agresividad. Su final fue muy distinto al del disco, hecho a la medida de los directos. Sonó bastante bien.

A las 21,30 en punto sonó “Hot Rockin´” con Halford dando la talla, cantando con poder, y la banda ofreciendo una tralla muy sólida y compensada. El grito final de Halford fue de los históricos. Tras éste, llegó una de las máximas bombas de la noche “Breaking The Law”, que fué bestial en cuanto interpretación poderosa y participación masiva de la peña. Uno de los nuevos temas recuperados para el set list de éste primer tramo de la gira fue “I´m A Rocker”, que siento decir que a mi modo de ver pasó un tanto sin pena ni gloria. En él, Halford descansó su voz ya que es un tema más fácil y cómodo de cantar. Al final, el “Metal God” nos obsequió con un “Gracias, Muchas gracias” en perfecto castellano.

Los técnicos colocaron las guitarras acústicas sujetas por sendos pies sobre el escenario para que K.K. y Tipton acariciaran sus cuerdas e interpretaran “Diamond and Rust”, de forma sobria pero efectiva. Yo particularmente prefiero la anterior versión, más eléctrica, que la banda hacía hace años en directo. En el viejo tema compuesto por la canta autora Joan Baez, Halford no estuvo tan fino como en anteriores canciones, pero si fue más concreto y certero que en Valencia, donde a mi modo de escuchar lo destrozó en gran medida. Travis tocó los platos y una pandereta de pie mientras nos deleitó con algunas florituras de baquetas.

Luces cegadoras blancas para que Halford nos presente otra de las nuevas canciones, mientras cambia el telón de fondo para lucir el logo que aparece en la portada del primer nuevo single. Es el turno para “Deal With The Devil” que al principio sonó un tanto confuso, hasta que Halford comenzó a cantar. Creo que el tema lo tocaron más bajo en cuanto a tono comparado con el del álbum, pero fue una simple impresión. Halford bailó en el centro del escenario a su son con movimientos solo propios de él, ysu gancho e imán particular, provocando a cada uno de sus compañeros con gestos y poses. El estribillo sonó muy contundente, y con muchas voces repetidas propiciadas por la reverb usada habitualmente por Rob.

A continuación llegó el que para mi fue el único momento un tanto deslucido de la noche: “Beyond The Realms Of Death”, un temazo con una sensibilidad infinita y una garra brutal que en mi opinión Halford no cantó acertadamente. Es una canción muy difícil de cantar por lo que no me queda más remedio que perdonarle. Los años no pasan en balde…Dos bolas gigantes de espejos colgadas del techo, de las que hace años se usaban en las discotecas de moda en los 80´s, reinaron durante la balada reflejando la luz de forma muy efectista.

Llegó “Turbo Lover” y la peña cantó enloquecida. Halford estrenó otro nuevo guardapolvo plateado alucinante para cantar muy bien este hit, con guitarras más heavy´s y rudas que en anteriores versiones interpretadas en vivo. Halford cantó como en sus mejores tiempos, y los fans cantaron al unísono su estribillo. ¡Todo Dios cantando con los puños en alto!

Rob dice que España y Madrid son divinas, y nos presenta “Hell Rider” otra de las nuevas, sonando poderoso e infernal, pero pasando un tanto desapercibido, hasta que el inconfundible doblete de guitarras impresionante de “Victim Of Changes” puso “patas arriba” el recinto. K.K. y Tipton dieroncaña y Halford lo bordó camtando muy, pero que muy bien, llegando sobradamente a sus tonos más altos. Rob cantó una parte del tema pegado a Tipton, con sonrisa de éste, hasta que el hacha junto a su compinche Downing suben a las plataformas elevadas luciéndose, mientras el “Metal God” demuestra ganarles en carisma con pose a lo Capitán General en el centro de la escena, diciendo, “Aquí estoy yo” cuando a pleno pulmón nos regala un grito final bestial. ¡¡Muy bien!!

El público está encendido, grita “Eh, Eh, Eh, Eh” y llega uno de los mejores momentos de la noche con una brutal “Green Manalishi”, con K.K. dando saltos y el respetable cantando su “Oh, oh, oh, oh…oh, oh, ohhhhhh” ¡Impresionante! Halford se volvió a salir al igual que toda la banda. De lo mejor, para mi.

Y ahora fue cuando Rob gritó: ¡¡¡The Pain…!!! Y el público le respondió: ¡¡¡Killer!!! Llegó el momento esperado por muchos, y el tema en el que en Valencia más sufrió Halford anoche lo cantó seguro, escupiendo fuego,no como en 1991, pero si de forma concisa y poderosa. La peña se volvió loca, loca, loca.Luces, flashes, cegadoras…Halford bailó con K.K. y Hill como diciendo: “¡¡Hemos vencido, lo hemos hecho!!”, y nos despide con la mano en alto como pleno y merecidocampeón, con K.K. y Tipton sobre las plataformas elevadas.

Llegó el bis: aparece un nuevo telón de fondo con el logo de las letras de JUDAS PRIEST y ruge la súper moto de Rob…Es hora de “Hell Bent For Leather”. Otra canción que sonó bestial, con Halford sentado en pose macarra-motera con gorra incluida encima de la “motazo”. La peña estaba loca cuando Travis arremete contra sus tambores, y enlazan con el tema más festivo de la noche: “Living After MidNight” donde el 100% del público cantó a modo de súper fiesta. Halford estaba hechizado por la respuesta. Se le notó en su cara, en su sonrisa…Por ello nos regaló unos “¡¡Uuuuu Yeahhhh!!” a los que todos respondimos a tope.

Todo llega a su fin…El punto final lo puso “You’ve Got Another Thing Commin'” con el público desatado, y la banda incendiada en apoteosis final. El final fue colosal con Halford encima de las escaleras centrales con K.K. a un lado y Tipton al otro entrecruzando sus guitarras a manos de Rob. ¡¡¡¡¡PRIEST!!!!!

Conciertazooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Esta vez SSSSSSIIIIIIIIIIIIIIIIII.

Texto y Fotos: Rafa Basa

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