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KAMELOT – The Black Halo

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Detrás de la preciosa portada que Derek Gores ha diseñado una vez más para KAMELOT se esconde un disco no menos impresionante. “The Black Halo” es el 7º álbum de estudio en la carrera de la banda norteamericana y probablemente su trabajo más brillante hasta la fecha, que no es poco decir dada la calidad de los anteriores, especialmente los tres últimos.

“The Black Halo”, como era de esperar, mantiene las constantes del sonido de KAMELOT, es decir, calidad, elegancia y clase a raudales, grandes dosis de melodía y unos arreglos extraordinarios. Sin embargo, su propuesta se ha tornado aún más interesante gracias a la vuelta de tuerca que han dado a su estilo. “The Black Halo” es la continuación, segunda parte y conclusión de la historia conceptual iniciada en “Epica”, una historia basada en “Fausto” de Goethe, y, en consonancia con la temática del libro, el disco es claramente más oscuro que cualquiera de las anteriores entregas del grupo. Las guitarras de Thomas Youngblood han ganado en contundencia, utilizando una afinación más grave, y lo mismo puede decirse del bajo de Glenn Barry, más presente que en los discos previos.

Las canciones son en su mayor parte medios tiempos y apenas hay temas rápidos, lo cual no significa en absoluto que este trabajo sea menos heavy, ya que los potentes riffs y la base rítmica lo convierten probablemente en el disco más duro de KAMELOT hasta la fecha. Quizá esto decepcione a cierto sector de sus fans que esperaban más doble bombo y melodías pegadizas, pero es el riesgo que han asumido KAMELOT para esta ocasión, y con gran acierto a mi modo de ver.

Instrumentalmente está más trabajado que nunca, con un Casey Grillo eficiente, como siempre, a la batería, el bajo de Glenn Barry más protagonista, tal como ya comenté, y las guitarras de Youngblood a gran nivel. He de decir que nunca me ha convencido demasiado Youngblood como guitarrista, sin embargo, en este disco su labor es excelente, sin duda la mejor de su carrera, con un sonido más convincente, buenos riffs y un estilo más experimental e inspirado a la hora de encarar los solos. Todo ello realzado por los impecables arreglos orquestales y de teclados de Miro, coproductor del álbum junto a Sascha Paeth, quienes han logrado una vez más, como era de esperar, un sonido realmente espectacular, nítido y poderoso al mismo tiempo.

En cuanto a Roy Khan, su labor vocal es sencillamente sublime. Haciendo gala de todo su encanto a la hora de componer melodías vocales casi prodigiosas y deleitarnos con su exquisita voz en todo momento, el uso de los tonos graves que hace en esta ocasión le da más valor aún. Sólo en aquel genial último disco de Conception llamado “Flow” ofreció una interpretación de este calibre. Monumental.

El primer tema de “The Black Halo” es “March of Mephisto”, y contra pronóstico, se trata de un poderoso medio tiempo. Personalmente me ha encantado que hayan comenzado el álbum de este modo en vez de la típica combinación de intro + canción rápida. Se inicia con unas breves orquestaciones muy oscuras sobre las cuales se oyen los susurros de Shagrath (Dimmu Borgir), invitado especial en este disco para hacer el papel de Mephisto. Enseguida entra un gran riff (impresionante el ritmo de esta canción, representa perfectamente el título de la misma). La estrofa es muy suave y contrasta con el grandilocuente y evocador estribillo, de clara cadencia persa, en el que la voz gutural de Shagrath, más grave de lo habitual en él, se combina con Khan. El largo y muy buen solo de teclado corre a cargo de otro de los invitados ilustres que participan en el disco, Jens Johansson. Probablemente la canción más contundente que hayan compuesto KAMELOT.

“Where the Lights Are Down” es el tema más rápido y podría compararse con “Farewell” del “Epica”, sin embargo me parece más trabajado e interesante que éste. Batería muy contundente, unas estrofas oscuras y geniales donde desaparecen las guitarras dejando el protagonismo a un Khan susurrante y buen estribillo para rematar. En la sección solista aparece de nuevo Jens Johansson marcándose unos duelos teclado/guitarra con Youngblood.

“The Haunting (Somewhere in Time)” es el primer single del disco, para el cual han grabado un videoclip. Se trata de un medio tiempo muy melódico y accesible, podría calificarse de comercial, aunque no por ello menos bueno, ya que las melodías son maravillosas. Aquí colabora Simone Simons de Epica cantando junto a Khan en el estribillo y después en el puente con una especie de breve dueto entre ambos vocalistas. La verdad es que ambas voces juntas suenan realmente bien.

“Soul Society” nos muestra a un Khan moviéndose por registros muy graves en las estrofas y regalándonos de nuevo un precioso estribillo. Los solos de Youngblood tienen un cierto aire oriental. Tras este tema llega el primer interludio, “Dei Gratia”, de poco más de un minuto de duración, con unas muy leves voces femeninas de fondo sobre las que Khan canta casi a capella, sirviendo de introducción para “Abandonded”, la balada del disco. KAMELOT ya han compuesto varias baladas maravillosas en el pasado y ésta no lo es menos. En su inicio el piano y la sección de cuerda sirven de apoyo a un Khan que realmente emociona con su interpretación. Después aparece la delicada voz de Mari (quien ya colaborase en “Epica”) y por último Khan regresa aportando la intensidad que culmina la balada. Magistral y emotiva a más no poder.

“This Pain” comienza con arpegios de guitarra acústica y un breve punteo con órgano de fondo. Enseguida entra un enérgico riff que conduce a las geniales estrofas, el curioso y excelente estribillo y un original solo de Thomas Youngblood, apoyado por una interesante base rítmica. Al finalizar se oyen unos lejanos aullidos de lobo que anuncian el comienzo de “Moonlight”, inspiradísimo tema que sin duda es de los más destacados del disco, y es que lo tiene todo: grandes riffs, fantásticas melodías, espectaculares arreglos y, sobre todo, el maravilloso y muy suave pasaje que aparece hacia el minuto 3, toda una genialidad compositiva.

Un corto y agradable interludio cantado en italiano enlaza con el tema que da título al disco, “The Black Halo”, que una vez más nos muestra buenos riffs de guitarra, una estrofa con muchísima fuerza y otro genial estribillo. Youngblood hace un solo de claro sabor neoclásico. “Nothing Ever Dies” es, en mi opinión, el único tema que está un poquito por debajo de la tónica general del álbum. Presenta unos riffs acelerados y llamativos y algunas melodías interesantes, pero en general adolece un poco de inspiración y quizá resulta algo soso, aunque no es un mal tema, ni mucho menos.

Se acerca ya el final del álbum y lo mejor aún está por llegar. “Memento Mori”, que con sus 9 minutos de duración es la canción más larga en la historia del grupo, posiblemente es también el cenit compositivo de “The Black Halo”. Se inicia de modo muy pausado, con piano y una deliciosa interpretación de Roy Khan, pero pronto entra un genial riff, muy potente, apoyado por teclados, sumiendo a la canción en numerosos cambios de ritmo, sobre los que destaca el excelente estribillo y la breve aparición de Shagrath pasada la primera mitad del tema. Destacar también la sucesión de buenísimas melodías de guitarra justo tras un último grito de Shagrath. Sinceramente, una canción sublime, que estructuralmente me ha recordado a “Lunar Sanctum” del disco “The Fourth Legacy”.

Después del tercer y último interludio llega la conclusión de esta historia conceptual, “Serenade”, una canción agradable y melódica que sirve de perfecto final para este gran álbum.

Me resulta complicado encontrar defectos a este disco, se me antoja difícilmente superable en la escena del metal melódico y rezuma calidad por los cuatro costados. Enhorabuena a KAMELOT por este genial trabajo.

Saúl Miguel Garrido