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GREEN CARNATION – The Quiet Offspring

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Febrero está siendo un mes prolífico para nuestra escena. Mientras mis oídos aún se recuperan de la tralla de Petrozza y compañía, y en mi nuca aún noto los efectos secundarios de la escucha repetida del “Character” de Dark Tranquillity, aparecen los siempre sorprendentes GREEN CARNATION con su cuarto álbum, “The Quiet Offspring”.

GREEN CARNATION es el más que interesante proyecto de Terje Vik Shei, conocido mediáticamente como Tchort, y por sus trabajos en Satyricon, Einherjer, Emperor, Carpathian Forest y Blood Red Throne. Su andadura se inició en 1990, con la publicación de la demo “Hallucinations Of Despair”, y el grupo pareció morir prematuramente cuando a Tchort le ofrecieron el puesto de bajista en Emperor. No se lo pensó dos veces, y mientras el resto de la banda formaban In The Woods, él fue de grupo en grupo hasta volver a reunirlo en 1998, para retomar su ahora fulgurante carrera. Tras varios cambios de formación, la alineación actual de GREEN CARNATION cuenta con el propio Tchort a la guitarra, dos Trail Of Tears, Kjetil Nordhus a la voz y Michael Krumiings a la guitarra, a las cuatro cuerdas Stein Roger Sordal, Tommy Jackson a las baquetas y Kenneth Silden a los teclados.

Si algo ha destacado a GREEN CARNATION desde sus orígenes es su originalidad, personalidad, elegancia y complejidad. Con “The Quiet Offspring” estos adjetivos se refuerzan a excepción del último, la complejidad, que se resiente. Y es que la cuarta entrega del grupo noruego es la más accesible al gran público de cuantos ha publicado la banda, culminando el proceso de apertura iniciado con “A Blessing in Disguise”. Era su tercer álbum, y cortaba con el estilo de la que fue, es y presumiblemente será su ópera magna “Light Of Day, Day Of Darkness”, una obra maestra única e irrepetible, más compleja y menos “easy-listening” que el resto de su discografía.

Los temas de “The Quiet Offspring” son más directos pero no por eso menos elaborados. Han disminuido en dificultad a favor de ser más pegadizos, pero sin perder un ápice de personalidad, lo cuál es realmente difícil. Lo sencillo hubiera sido caer en la comercialidad olvidando sus raíces, pero GREEN CARNATION han sabido mantener esa base que les distingue, esa alma que se han trabajado a pulso y que sólo ellos poseen. Su sello de distinción es la transmisión con garra del brillo del hard rock y el rock progresivo combinado con la oscuridad de la melancolía y la desesperación, con el contraste ajustado al milímetro.

“The Quiet Offspring” es un álbum heterogéneo, en el que podemos recordar en ciertos momentos a grupos tan dispares como pueden ser Katatonia, The Mission, Black Crowes, Opeth, Terrorvision o Stone Temple Pilots, sin dejar de ser en ningún momento GREEN CARNATION.

Vamos a desmenuzar el álbum. Empieza con el corte que da título al álbum, “The Quiet Offspring”, un tema pegadizo que combina con equilibrio y agilidad riffs agresivos al más puro estilo Pantera con instantes de dulces guitarras, que junto a unas pinceladas progresivas conforman un gran tema de metal moderno y original.

“Between the Gentle Small & the Standing Tall” es un revival del rock de finales de los 90, recordando a uno de sus exponentes menos metálico, Terrorvision. No abandonamos el rock con la original, “Just When You Think It’s Safe”, que empieza de manera muy rock’n’rollera, con unos teclados y riffs que hablarían de un cruce entre Quireboys y Katatonia (complicado pero cierto), aderezado con la voz de Kjetil Nordhus en un registro a ratos similar al de Wayne Hussey de The Mission.

El ritmo del álbum se rompe a conciencia con el melancólico inicio de “A Place for Me”, que empieza con el sonido de las teclas del piano de Kenneth Silden, al cuál se le van uniendo en el lento camino violines y la nostálgica voz del versátil Nordhus. Aunque el tema se anima por momentos, con metaleros riffs y algún componente electrónico, nunca abandona el ambiente de decaimiento.

“The Everlasting Moment” es un tema con estrofas de estructura repetitiva y machacones riffs que eclosionan y ven la luz en el bonito estribillo de trabajadas voces. Un tema a medio tiempo no demasiado espectacular pero efectivo en su conjunto.

“Purple Door, Pitch Black” empieza épica ambientada por los predominantes teclados, que esconden unos riffs de guitarra que resurgen por momentos sin ceder nunca el protagonismo a las electrónicas teclas. Vuelve a ser un tema de combinación de la crudeza de riffs metaleros con la elegancia que proporcionan teclados y arreglos épicos. A tener en cuenta el estribillo, de extremada belleza y melodía, que por sí solo encumbra al tema al top 3 del álbum.

“Childsplay Part I” es una canción lenta y triste, de guitarras acústicas y sintetizados violines, muy en la línea de languidez de Anathema. En el estribillo la fuerza la dan los teclados y en segundo plano las guitarras. Destacable el trabajo de Kjetil Nordhus a la voz imprimiendo el registro que mejor transmite el sentimiento que requiere cada instante.

“Dead But Dreaming” vuelve al hard rock (esta vez con aires a veces blueseros, a veces stoner) y de nuevo con un soberbio y melodioso estribillo. “Pile of Doubt” es otro corte que entraría en los puestos de podio, uno de los temas más animados del álbum aunque a la primera escucha no lo parezca tras su minimalista inicio. Mezcla perfectamente un power-metal moderado con oscuras armonías y elementos psicodélicos. El power lo aportan los rápidos riffs de guitarra que sirven de fondo y cojín a las melodías de la guitarra solista, que aportan la oscuridad.

Los dos últimos temas del álbum se hunden en la melancolía y en la tristeza. Mientras “When I Was You” finaliza con un extenso momento de rabia, explosión, gritos y golpes de cuerda y teclas que te hacen despertar del dulce aletargamiento en el que te habías sumido, “Childsplay Part II”, se basa únicamente en notas de piano, sintetizadores y la voz de Nordhus. Un tema siniestro, que te mantiene expectante y en estado de tensa calma, para cerrar un álbum muy recomendable.

Un álbum excelente, aunque quizás no sea el mejor de GREEN CARNATION. Pero esta es una cantinela que probablemente entonaremos con cada uno de los discos que nos brinde esta formación, debido a la dificultad de superar a un álbum inmenso como es “Light Of Day, Day Of Darkness”. Pero si no conocías a esta banda, esta es la mejor y más sencilla oportunidad de hacerlo, prácticamente con garantía de satisfacción. Para los habituales de los escandinavos, pues no hace ni falta deciros que vayáis a por él, especialmente si no os decepcionó el camino tomado en “A Blessing in Disguise”.

Hèctor Prat

Tracklist:

  1. The Quiet Offspring
  2. Between the Gentle Small & the Standing Tall
  3. Just When You Think It’s Safe
  4. A Place for Me
  5. The Everlasting Moment
  6. Purple Door, Pitch Black
  7. Childsplay Part I
  8. Dead but Dreaming
  9. Pile of Doubt
  10. When I Was You
  11. Childsplay Part II

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