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BARON ROJO – Valencia – Sala Repvblicca

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VALENCIA: BARON VUELAN ALTO POR NAVIDAD

BARON ROJO + Crisis de Fe – 25 de diciembre de 2004 – Sala Republicca (Valencia)

No pasan los años ni las modas para la banda referente no solo del heavy metal hispano sino de cualquier otro estilo, que sigue gozando al menos en Valencia de la capacidad más regular de convocatoria de todos cuantos grupos han emergido en los últimos veinticinco años. Actitud rockera cien por cien, estado de forma envidiable y un excelente repertorio que alternó sus primeros cuatro discos más Good Living Gone Bad de Bad Company y Difficult To Cure de Rainbow incluidas de su último Perversiones, pusieron el broche perfecto en una noche tan señalada. Excelente ambiente que rozó el lleno, y que hermanó sin límite de edad a diversas generaciones en un mismo grito con la vigencia que mantienen himnos como Herencia Letal o Incomunicación, en una iniciativa que repite el éxito del año anterior y que va camino de consolidar todavía más la estrecha relación que BARON ROJO mantienen con la ciudad del Turia.

Abrieron la noche los locales CRISIS DE FE , quienes no desisten en su labor de sacar cabeza entre el centenar de bandas jóvenes que practican un estilo similar al suyo a lo largo del estado. Han pasado prácticamente cuatro años desde su salto “profesional” con la publicación de su ópera prima En Compañía De Lobos, y la perseverancia ha obtenido el premio de un directo mucho más contundente y una mejor cosecha de temas abanderada por Quiero Salir de su segundo trabajo Razas De Noche. Juampa ha mejorado mucho en directo, siendo en estos momentos tan complicados de encontrar buenos cantantes en el panorama heavy metal la referencia más importante del grupo en escena. Tocaron apenas siete temas, yendo de Castigo Imperfecto a Tiempos De Gloria en una justa media hora, metiendo entre ellos Wasted Years de Iron Maiden, y exprimiendo al máximo las magnificas prestaciones de luz, sonido y boca de escenario que siempre brinda la sala Republicca. Oportunidades importantes como ésta no surgen cada día, es de esperar que sepan aprovecharla.

Y si no que se lo pregunten BARON ROJO, que no pierden ocasión de rentabilizar con su público toda actuación que pillan de cara al futuro: cualquier otro grupo, o intérprete, con menos de la mitad de su prestigio se hubiera negado, o exigido “un contrato más gordo que el libro de Petete bajo el brazo y un abundante montón de pasta” (sic), para a abandonar a su familia, meterse setecientos kilómetros de nada y pasar la madrugada en un triste hotel en el día de Navidad. No creo que fuera yo el único que reflexionara sobre esta cuestión durante ese Desertores Del Rock que destapó el tarro de sus mejores esencias: hace más de dos largas décadas que los hermanos DeCastro, rockeros indomables den más de sesenta conciertos al año sin importar la parte del mundo que sea, igual da que sea un gran festival que un pueblo pequeño de Murcia o que haya que cruzar el charco hacia América, llevan peleando contra lo circunstancial de su éxito, de demostrar siempre con humildad ser los mejores. A otros, escaladores de medio pelo, baja forma y amplia boca, traumatizados todavía por la desazón enfermiza y la dependencia emocional de BARON ROJO quince años después, apenas les sirve la coyuntura para inventarse que tratan de volver. Pero es tarde ya, ¿no?

Herencia Letal, Las Flores Del Mal, El Pobre… Cada tema despertaba una celebración nueva, incluso especial, con independencia de que el receptor fuera un adolescente en su primer concierto importante o veterano curtido con más de cuarenta representaciones de BARON ROJO en la memoria. Todo el mundo cantó todo, con mucho sentimiento. Ayudaron mucho el juego espectacular de luces, y un sonido que fue de menos a más para adueñarse del recinto a medida que el concierto adquiría metraje. Carlos estuvo fantástico cantando, y Armando encendió al resto del grupo con un entusiasmo juvenil: cantó, parlamentó y no soltó ni a tiros su Flying-V de reciente adquisición. Nada, arriba del escenario, aparentaba que Carlos tuviera una fisura en su pierna derecha o que Vale tocara con fiebre, el júbilo del público solo entendía de actitud, calidad y el feeling que desprendían Rockero Indomable o Tierra De Vándalos.

El final de la primera parte fue espectacular: Concierto Para Ellos, Cuerdas De Acero, Con Botas Sucias, Siempre Está Allí y Resistiré; la segunda parte siguió por la misma tónica: Chicos Del Rock, Larga Vida Al Rock And Roll, Difficult To Cure y ese especial empalme de Barón Rojo con Son Como Hormigas. Al final, Hijos De Caín nos obligó a quedarnos con la incredulidad de que habían pasado casi dos horas y media de sensaciones indescriptibles. Nos tienen en el bolsillo, desde siempre para siempre. Con actuaciones así no me extraña que sus fans nunca les fallen, y siempre será de agradecer que Barón Rojo vuelen a casa, a Valencia, por Navidad.

¡Gracias por venir!

Toni Barber

Fotos: Rafa Basa (Archivo VIÑA ROCK 2004)

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