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DRAGONHAMMER – Time For Expiation

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El spaguetti metal tuvo su momento de gloria, la artillería de bandas que asaltaban las tiendas llegó a saturarnos a todos. Tras la consiguiente criba, solo grupos de alto calibre como RHAPSODY, LABYRINTH, DOMINE y poco más, consiguieron hacerse con un hueco dentro de nuestro corazoncito. DRAGONHAMMER no son un grupo italiano al uso, sus aguerridas melodías y su carente pomposidad y barroquismo los colocan en otras tesituras, más cercanas al Power alemán o a la nueva hornada de grupos nórdicos.

El caso es que este es su segundo trabajo, después de «The Blood Of The Dragon» del 2001, con cierta repercusión en Alemania y Japón, territorios donde el buen Power todavía es respetado sea cual sea su carácter lírico. Han intentado no caer en los clichés del género, tanto musicales como estilísticos, creando temas de temática variada, y con unos cambios de tempo que no hará aburrida su escucha. La voz de Max Aguzzi, pese a no ser para nada espectacular, sabe estar en su sitio sin desvariar, dando a cada momento la entonación adecuada. Me ha recordado su voz a la del argentino Christian Bertoncelli (IMPERIO, RENACER).

8 temas y una intro, «Ancient Voice», en casi 43 minutos, iniciados con «Eternal Sinner», una entrada de bienvenida bastante fácil, donde destaca la labor de Raf Condemi a la batería. Un tema de idas rápidas, y de venidas lentas en su parte instrumental, que se va acelerando gracias a los teclados de Alex Valdambrini, compitiendo trabajo de igual a igual en tareas solistas con la guitarra de Max.

«Believe» suena a STRATOVARIUS, con un ultra melódico e hímnico estribillo, de esos que parecen una despedida, y un solo bastante Malmsteenistico. «Fear Of A Child», tiene un fantástico estribillo, con un riff brillante, y Max cantando al limite, de lo mejor del disco, con armonías dobladas tipo MAIDEN y un buen duelo en los solos.

«The Pages I Never Wrote» es la típica Power Ballad, donde el teclado cobra protagonismo, prescindible. «Free Land» tiene un inicio mortuorio, que va entrando poco a poco, hasta llegar a un estribillo repetitivo y horrible. «Blind Justice» es un denso medio tiempo, que se acelera y engrandece con el devenir de los minutos, y para el final, han dejado «YMD», con claras influencias de DIO, con un teclado, salvando las distancias, muy a lo Kevin Moore en su sonido.

El corte homónimo, pese a que no me gusta utilizar este término, lo podríamos catalogar como el más progresivo del álbum, con un teclado más pomposo y ambiental, y una base más contundente e imaginativa. Una buena forma de acabar un disco, no tan intensa como pretende ser, pero si correcto.

Si te gusta el Power Metal, este álbum a buen seguro te hará disfrutar. Tienes sus momentos de gloria, y algunos otros de decadencia, como la vida misma, aunque como en la fantasía, privan más los primeros que los segundos. DRAGONHAMMER no son unos meros clones, han sabido unir todas las influencias del género para su provecho y a la postre, el nuestro.

Álex Sánchez.
alexsanchez@rafabasa.com

Tracklist:

1. Ancient Voice
2. Eternal Sinner
3. Believe
4. Fear Of A Child
5. The Pages I Never Wrote
6. Free Land
7. Blind Justice
8. YMD
9. Time For Expiation

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