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EPICA – The Phantom Agony

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EPICA es el nombre que el desterrado de After
Forever, Mark Jansen, guitarrista y cantante, ha elegido para bautizar a su
recién creada banda. Para ello se ha rodeado de una jovencísima
( y preciosa) estudiante de canto de tan sólo 18 años de edad,
llamada Simone Simons, Ad Sluijter a las guitarras, Goen Janssen en teclado
y piano, Yoes Muts al bajo y Jeroen Simons a la batería. En su fase embrionaria
el grupo se iba a llamar Sahara Dust, contando con la presencia de Helena Michaelsen,
cantante de Trail Of Tears. Al final fue Simone la que se quedó con el
puesto y el grupo cambió de nombre como símbolo de un nuevo comienzo.

EPICA practica un metal gótico con
influencias de Nightwish, de los que Simone se declara fan total, Theatre of
Tragedy en su primera época y, en algunas ocasiones, a ese heavy algo
recargado como es el de Kamelot. Epica es también el nombre del último
disco de esta banda, de la que Mark es un ferviente admirador y a los que decidió
rendir tributo de esta manera.

El disco con el que el grupo hace su debut recibe el nombre
de “The Phantom Agony”. Éste es un disco muy melódico,
en el que las partes vocales, corales y las melodías creadas a partir
de los teclados y otros instrumentos de corte clásico (violines, celos,
violas…), tienen una importancia bastante mayor que los más propios
de nuestro querido metal (guitarras, bajo y batería). “The Phantom
Agony” hubiera triunfado bastante hace cuatro o cinco años, pero
hoy en día este tipo de música está mas que masticada.
El concepto global del disco a nivel lírico está basado en el
Fausto de Goethe, son letras que tratan de reflejar esa ansia por buscar respuestas
a aquellas cosas que nos es imposible comprender.

Simone tiene una voz dulcísima pero no sobresale en
absoluto respecto a otras cantantes del género, parece incluso, en algunas
ocasiones, que su interés por parecerse a Tarja Turunen es casi obsesivo.
Es necesario matizar que la cantante es apenas una niña y tiene muchísimo
por aprender y mejorar, además de encontrar un sonido propio que la caracterice.
Simone cumple con creces su misión dentro de la banda como vocalista
principal.

La parte instrumental compuesta por los sonidos del sintetizador
y los violines es fabulosa. EPICA nos sumerge en diversos ambientes
a lo largo de todo el disco, desde unos sonidos arabescos que te llevan a las
enigmáticas dunas de un desierto africano, hasta unos solemnes himnos
medievales bien de corte fúnebre o palaciego. El sonido es muy claro
y definido, casi mágico en contraposición al de las guitarras,
bajo y batería. Estos últimos suenan muy pobres y, tristemente,
hacen restar mucha de la fuerza que deberían poseer muchos de los temas,
especialmente en aquellos que interviene la voz masculina (gutural o aguda).
Tan sólo en un par de canciones estos instrumentos suenan como deberían
sonar, y aun así nos queda ese mal gusto en el paladar que nos deja insatisfechos
debido a la escasa potencia de los riff y la simpleza de la labor de percusión.

El disco consta de nueve canciones. La primera a modo de introducción
recibe el nombre de “Adyta”, una autentica joya que es capaz de
transmitir una depresiva melancolía y una majestuosidad propia de la
realeza dieciochesca la vez. Tras la intro comienza “Sensorium”,
un tema que recuerda a Nightwish desde sus primeros segundos de vida. “Cry
of the moon” es uno de los cortes estrella del disco, ya por algo venía
ya en la primera demo del grupo. Comienza con un ritmo bastante bizarro, con
una parte coral que pone los pelos de punta para volverse, tras la pequeña
introducción, en un tema bastante más agresivo, pero sin llegar
a lograr esa agresividad deseada debido a esos detalles antes comentados. “Feint”
y “Massive Consensus” confirman que línea seguirá
EPICA a lo largo de todo el disco, dos temas muy similares
entre sí salvo en la disposición de los ritmos y tiempos. “Façada
of Reality, uno de los temas más tralleros del disco, versa sobre el
problema de los fundamentalismos religiosos y lo que piensan los mártires
u hombres que pierden la vida en nombre de su religión. La canción
posee un intermedio muy interesante a nivel sonoro, en el cual se hace referencia
a las víctimas de los atentados del 11-S. “Run for a fall”
es demasiado predecible, si bien su parte inicial es preciosa, absolutamente
digna de una BSO. En “Seif Al Din”, el sonido de EPICAa
vuelve a sumergirse de lleno en el Imperio de la Media Luna a través
de unas sensuales melodías y la voz de Simone haciendo los coros. En
este tema Simone no canta en absoluto salvo en el enunciado de una frase al
final del corte. Esta es la canción que más me ha gustad.”
The Phantom Agony”, tema que da nombre al álbum, se encarga de
cerrar el mismo y es un resumen de practicamente todo lo que hemos escuchado
hasta ahora. Nueve minutos de duración, dos partes diferenciadas, y multitud
de melodías y ritmos diferentes que muestran todo lo que EPICA
puede dar de sí.

El libreto y la presentación del Cd en general es precioso,
lleno de ilustraciones de esculturas de vírgenes, ángeles, símbolos
árabes en los cuales se enroscan serpientes, grabados antiguos, compases
masones…todo muy gótico vaya.

Aún es muy pronto para juzgarlos y sentenciarlos al
podio o a las mazmorras. Mark Jansem, con la ayuda en algunos temas de Goen
Janssen y Ad Sluijter, es un gran compositor, y la voz de Simone Simmons tiene
un gran potencial. Solo les falta encontrar ese sendero que les lleve hacia
un sonido propio, y no sonar como una mezcolanza de peculiaridades pertenecientes
a diferentes bandas del género. Un género que cada vez me dice
menos por cierto, la originalidad comienza a brillar por su ausencia.

Daniel Pastor