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SIX FEET UNDER – Bringer of Blood

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil

SIX FEET UNDER como ya sabéis es una banda que poco a poco
ha logrado emerger de la escena americana más underground para adentrarse
en el ranking de bandas más populares dentro de este género
que ejecutan con maestría y señorío sin innovar en
demasía. No me quedo corto si admito sin tapujos que este quinto
trabajo de estudio es uno de los mejores de su corta pero intensa carrera
desde aquel “Haunted” de 1995 cuando la banda tan sólo
se conocía como proyecto paralelo del cantante de Cannibal Corpse
y el guitarra de Obituary Allen West (también ex LowBrow).

No esperaron mucho más hasta lograr la incorporación
de diversos otros miembros tales como el magnífico Terry Butler,
militante en la formación del fallecido Chuck por allá los
años del Leprosy y el Spiritual Healing y principal encargado de
los tonos bajos. Tras alguna alteración en el lineup de la banda,
el grupo halló su estabilidad en 1999, año que aprovecharon
para escarmentar al mundo con un “Maximum Violence”, disco que
para muchos todavía sigue siendo su mejor trabajo.

Ciertamente lo último que había oído
de esta gente había sido el material recopilado en su DVD que, por
otro lado, me pareció un poco soso en cuanto a contenido. Tras su
curioso disco de versiones donde hacían homenaje a diferentes bandas
de variopintos estilos (desde Exodus a Angel Witch) y su último,
y quizás algo flojo, “True Carnage” tenía cierto
gusanillo en saber a qué demonios iba a sonar este nuevo donut de
tan amigable portada. La espera ha merecido la pena así que toma
aire y agárrate a la silla porque te vas a caer de ella hasta seis
pies bajo tierra en cuanto oigas esta nueva descarga acústica (es
un decir, ¿eh?) bautizada, no podía ser menos, bajo el nombre
de “Bringer of Blood”.

El disco inicia con un corte llamado “Sick in the Head”. Un
tema que deja entrever la mala ostia que pulula por la mente de estos depravados.
Una voz delirante parece maldecir a todo cuanto le rodea en sus últimos
momentos de vida de mano de un portavoz de lujo como es el señor
Barnes, el Pavarotti del Death/Grind. Un tema afilado y dinámico
con diversos cambios de velocidad y parones que a mi parecer no encajan
demasiado con lo que se entiende como primer corte de un disco aunque el
estribillo sea realmente pegadizo y arrasador.

Le sucede un “Amerika the Brutal” bastante
comercial (por algo han hecho el video clip), experimental y con ciertos
guiños algo “hardcoretas” si se me permite la expresión.
Cabe destacar que en este nuevo trabajo, el grupo ha decidido realizar un
cambio en, la que venía siendo típica, temática de
las letras. En esta ocasión se han alejado un poco más del
punto de vista gore para centrarse en una concepción un tanto más
realista y volcada en diferentes aspectos del día a día y
la vida real. No dispongo de las letras pero me da la impresión que
por el título y el estribillo de la canción debe existir algún
tipo de relación con la reciente guerra en Irak. Curioso juego del
volumen y el balance en diversas partes del tema.

“My Hatred” es un tema pesado con una melodía
de guitarra bastante thrash que cobra su mayor interés en la parte
del puente. La batería también resulta machacona alternando
típicos pasajes a bombo simple como marcaba la escuela de los 80
junto a trotres a doble pedal. Curioso final en el que el volumen hace un
pequeño fade mientras la voz de Barnes se mantiene despotricando.
No me gustaría trabajar como su agente de seguros.

El siguiente tema es uno de mis favoritos y a la vez más
breves del plástico. “Murdered in the Basement” no es
una balada como más de uno de vosotros se ha podido figurar, sino
uno de los cortes más veloces del disco. Un tema sencillito pero
con un estribillo acojonante (nunca mejor dicho) y dos minutos y 19 segundos
de duración. “When skin turns blue” es el quinto corte
que acompaña este pecado hecho música. Un tanto soso y bastante
lineal con el único aliciente de una compenetrada base rítmica
rompedora y afilada.

“Bringer of Blood” es un temazo que da nombre
al disco como bien puedes entender a los pocos segundos de su reproducción.
Especial mención de unas líneas de bajo y guitarra en constante
armonía en unos tonos seis pies bajo tierra. Todo ello alternado
con unos armónicos muy death, una base pesada como la que más
y unos coros siniestros. Sin duda uno de los tres mejores temas del disco.

“Ugly” es un poema dedicado a Margaret Astor
y su piara de secuaces. Interesante tema que se inicia con un efecto muy
a lo Judas y que alterna ritmos contundentes y grooves con un hit hat especialmente
elaborado sin llegar al virtuosismo en ningún momento. Es en temas
como este donde aparece esa voz rasgada de garganta que resulta un poco
ridícula en según que momentos.

“Braindead” es otro en la onda de estos tres
últimos. Un Barnes recitando sobre una melodía pesada y deprimente
que juega con los tonos más bajos. Lo más interesante esta
vez es el parón existente en medio de la canción, algo más
rico que el resto del tema.

“Blind and Gagged” es otro de los más
movidos de todo este disco. Velocidad elevada sin llegar a ser extrema que
desemboca en un parón con una melodía de guitarra que me gusta
bastante y un solo un tanto paupérrimo.

“Claustrophobic” es un tema que empieza fuerte
y que incorpora un sonido de caja que da dolor de cabeza, se parece al de
Metallica un poco. Al poco rato da paso a unos parones marcados por un sonido
de chino que echa para atrás y poco después una voz ecualizada
que sirven como guarnición de un tema algo vanguardista pero no demasiado
bonito.

“Escape from the Grave” es un epitafio más
que merecedor como despedida de este “Bringer of Blood”. Un
sonido de guitarras y unas estructuras muy a lo Schuldiner con una voz algo
menos típica y más cercana a este también. Interesante
esos cambios de caña extrema a ritmos más galopantes o pasajes
algo más técnicos. Junto al tema que da nombre al disco, uno
de las mejores composiciones de la banda pese a no pertenecer a lo que se
entiende como su estilo 100% propio. Si os esperáis unos minutos,
al final de esta pista existe un pequeño fragmento de bajo y batería
a modo de jam session bastante molón y con mucho groove.

En conclusión, un disco de buena calidad sin destacar demasiado por
nada. Composiciones bastante lineales y poco diferenciadas doblemente perjudicadas
por una mezcla que ha atinado poco con una voz demasiado alta y unas guitarras
de Steve Swanson poco desgarradoras y bastante faltas de fuerza y volumen
(se ve claro en “When Skin Turns Blue” por ejemplo). El papel
de Barnes sigue denotando porqué él es LA VOZ del género
pese a recordar tiempos mejores con los caníbales.

Como mejores temas del disco escogería “Sick
in the Head”, “Amerika the Brutal”, “Murdered in
the Basement”, “Bringer of Blood” y “Escape from
the Grave”. Un disco un poco pobre de la mitad para el final y que
resalta en su máximo esplendor en los primeros 25 minutos de escucha.
Por suerte no contamos esta vez con marranadas raperoides como el “One
Bullet Left” aparecido en su True Carnage así que, por esa
parte bien. Personalmente, hubiera preferido algo más de velocidad
y rabia pero quizás entonces ya no sonaría a SFU.
Un disco respetable cuanto menos pero ni por asomo de los mejores de este
año. Veremos que tal se portan en el directo.

Daniel Rubio