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TWISTED SISTER – Festival Serie Z

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Viernes 29 de agosto – Festival Serie Z – Ifeca –
Jerez de la Frontera – Cádiz

700 km de ida y otros tantos de vuelta en un día y
medio, el examen más importante de mi vida una semana después,
una pasta que no tenía, coche cascado, ningún grupo heavy más
en el cartel… Nada, todo eran excusas sin importancia que evidentemente no
tuve en cuenta ni por un momento en cuanto me enteré que Twisted Sister
tocaba en Jerez este año. En esta vida hay que tener prioridades y esta
era una oportunidad única en mi existencia y absolutamente nada iba a
impedir que yo pudiera contar a mis amigos, hijos, nietos,… que una vez vi
a Twisted Sister en España.

Dee Snider en WOA. Foto: Metaltix

Pero no nos vayamos por las ramas todavía y vamos a
centrarnos. La banda de Dee Snider era el inevitable punto fuerte de la segunda
edición del Serie Z, festival roquero por excelencia en España
que, si el año pasado nos sorprendió trayendo a Hanoi Rocks cómo
cabezas de cartel, este año nos dejó a todos boquiabiertos y sin
creérnoslo demasiado hasta verlo: ¡Twisted Sister!.

El festival se celebra en Jerez y en la edición de
este 2003 constaba de 3 días donde el rock n´roll de toda la vida
era absoluto protagonista (menos por la incursión de unos vejestorios
travestidos y con ganas de bronca constante que le daban al cartel una magia
especial, je,je). La ideología del festival es traer bandas que normalmente
no tienes la oportunidad de ver nunca en España y siempre dentro de unos
parámetros musicales muy concretos. Así, este año hemos
podido ver bandas míticas cómo los japoneses Thee Michelle Gun
Elephant, la polémica Texas Terri, los roqueros Georgia Satellites, unos
fantásticos y remozados Quireboys (ya sólo con su guitarra original,
Guy Griffin, además del cantante Spike), los “dinosaurios”
australianos Radio Birman o los “malasañeros” Sin City Six.
Cabe destacar que se cayeron finalmente dos de las bandas con más pedigrí
del cartel cómo son los americanos Warrior soul y los locos The Wildhearts.

El festival se celebra en un recinto ferial de Jerez que se
llama Ifeca. En una pequeña explanada dentro del mismo se ubicaba el
escenario (vamos, la zona de conciertos en sí que no era muy grande)
y luego había un pabellón abierto donde estaba a un lado la zona
de camerinos y un bar (gratis para artistas y de pago para los periodistas…
por lo que le pedía las bebidas al camarero en inglés y con cara
de chungo pero no colaba, je,je) y zona de puestos y merchandising vario en
el otro (con la separación correspondiente en medio).

Dee Snider en WOA. Foto: Metaltix
Dee Snider en WOA. Foto: Metaltix

El festival se celebró los días 28, 29 y 30
de Agosto en unos días un tanto extraños ya que fueron jueves,
viernes y sábado Esto hizo que el jueves no hubiera más de 1500
personas en el festival, unas 4000 el viernes (de las que, pongo la mano en
el fuego, más del 70% habían ido casi exclusivamente a ver a Twisted
Sister) y unas 2000 el sábado. Pese a ser un grupo eminentemente de heavy
metal, no había muchos heavies cómo tal entre el público
sino más bien gente más mayor y roqueros hasta la medula (es curioso
cómo no sólo los más estrictamente heavies se ponen sus
mejores galas a la hora de acudir a un festival). Predominaban las camisetas
de Motorhead, Ramones, Dictators y AC/DC sobre cualquier otra cosa y lo cierto
es que melenas, melenas tampoco vi muchas. Eso sí, chicas guapas a porrones
y vestidas de la manera más atractiva posible. No se, fue un detalle
que me llamó mucho la atención.

Bueno, y después de contextualizar un poquito el tema,
no doy más rodeos. Habíamos ido a Jerez a ver a Twisted Sister
y eso es lo que os voy a contar a partir de ahora.

Por la mañana todavía había una mínima
duda sobre si todo aquello era cierto o si los festivales andaluces, una vez
más, nos iban a sorprender con alguna desagradable sorpresa. Lo digo
porque me acababan de confirmar el viernes por la mañana que no tocaban
tres bandas que estaban anunciadas y estaba con la mosca detrás de la
oreja (porque todavía me parecía demasiado increíble que
los únicos, inimitables y legendarios Twisted Sister fueran a estar allí
tocando esa noche). Me acerqué al pabellón y me sorprendió
una prueba de sonido en la que sonaba sin ninguna duda la voz de Dee Snider
atacando “The kids are back”. Todavía no tenía mi
acreditación pero una amable chica del pabellón me dejó
pasar (¡muchas gracias!) y me encontré de repente con Twisted Sister
ensayando con ropa de calle y probando sonido para el concierto. No os podéis
imaginar mi cara de sorpresa y flipe absoluto cuando vi a dos metros de mí
a Eddie Ojeda correteando por la explanada guitarra en mano y, ya en el escenario,
a Dee Snider con chaleco sin mangas y a Marc Mendoza tocando “Shoot´em
down”. Lastima que mi cámara estaba en la tienda pero de verdad
que el momento y oportunidad fue “de cine”. Eso sí, tengo
que decir que las dos primeras camisetas de Twisted Sister las conseguimos mi
colega y yo mucho antes de que se abriera el puesto para el público (y
todo fue pura casualidad, os lo prometo).

Hasta entonces no me di cuenta de que el sueño era
realidad y que la mayor ilusión musical de mi vida se iba a cumplir unas
horas más tarde. Twisted Sister estaba en Jerez y ya nada podía
parar aquello.

Durante el día pudimos disfrutar de actuaciones más
o menos afortunadas pero es evidente que el punto fuerte y la razón de
que estuviéramos allí era para gritar bien fuerte aquello de “¡I
wanna rock!” teniendo en frente a aquellos cuyo lema decía bien
claro: “hablar cómo hombres, vestir cómo mujeres y tocar
cómo auténticos hijos de puta”, ¡y vaya si nos lo
dejaron claro!.

Finalmente y a eso de las 12 de la noche, tras un concierto
algo irregular pero no por ello bastante intenso de Quireboys (con mención
especial para sus éxitos “It´s seven o´clock”,
la balada “I love you around” y su divertida “Sex party”
con la que terminaron), aquello tomaba verdadero ambiente de concierto grande
con unas 4000 personas con un gusanillo especial por dentro y con caras expectantes
sabedores de que allí se estaba cociendo algo importante.

Desde el mismo momento en que terminó Quireboys se
prohibió la entrada a la zona de camerinos con lo que todos sabíamos
que Twisted Sister ya andaban por allí. Poco a poco los roadies van tomando
posición en el escenario colocando la batería de A.J. Pero en
su sitio, elevando el telón con las letras y el logo de la banda (en
este caso confeccionado con trocitos de las portadas de su primera maqueta y
los correspondientes 4 primeros discos) y ultimando los detalles para lo que
sería una actuación sin duda especial e inolvidable para la mayoría
de nosotros (que, cómo he comentando antes, la gran mayoría habíamos
ido a Jerez casi en exclusiva para ver a Dee Snider y compañía).

De repente vemos en la zona de camerinos cómo los fotógrafos
se arremolinan en torno a “alguien” (¿quienes debían
ser?, je,je) y una nube de flases ilumina el cielo gaditano: ahora sí,
esto está a punto de empezar. Son las 12:30 y el sueño está
a punto de materializarse… el manager de la banda sale a echar el último
vistazo y dar el visto bueno para que comience el concierto. Todo está
perfecto y nos anuncia lo que viene a continuación: ¡Twisted Sister!.

Suena a modo de intro “It´s a long way to the top
(if you wanna rock n´roll) de AC/DC mientras aparece el pequeñito
pero fornido AJ. Pero que nos saluda y se sienta en la batería esperando
que empiece el concierto. Se apagan las luces y aparece la banda bajo los acordes
de “What you don´t know (sure can hurt you)”, una de las canciones
más cañeras de l grupo y que solían utilizar para comenzar
sus conciertos desde tiempos inmemoriales. Todo es perfecto: sonido, imagen
de la banda (vestidos y maquillados cómo en la gira de “Stay hungry”),
ambiente, feeling e impresión de que lo que acaba de comenzar va a ser
grande,… pero falta algo, quizás lo más importante, ¿donde
está Dee Snider? De repente aparece cómo un ciclón por
un lateral del escenario entonando aquello de “Good evening, welcome to
our show, we´re Twisted Sister”, al ritmo del tema y saltando y
moviéndose sin parar. ¡Vaya fiera!… y esto es sólo el
comienzo de lo que nos iba a ofrecer a lo largo de todo el show donde no paró
de moverse, saltar, mover las melenas y corretear por todo el escenario cómo
no he visto hacer a nadie (absolutamente a nadie) en escena. Cómo era
de esperar iba vestido con pantalones ajustados, botas y camiseta de rejilla
negra sobre la que lleva sus ya clásicas hombreras de flecos rosas y
negras tipo jugador de rugby glammy o algo así… y su enorme y rizada
melena rubia platino al viento, por supuesto. En fin, vestuario, maquillaje
y actitud exactamente igual que en la gira del “Stay Hungry” del
84.

Ya desde el principio nos dimos cuenta todos de que aquello
sí que era una vuelta real a los 80. Twisted Sister no han regresado
exactamente sino que van a hacer una serie de conciertos muy concretos a modo
de despedida y nosotros tuvimos la suerte de disfrutar de algo que es imposible
ver actualmente: un concierto de una banda mítica exactamente igual de
lo que podían ofrecer hace 20 años.

Twisted Sister
Twisted Sister

Están todos ellos en un estado más que aceptable
(por no decir directamente que increíble), tocando de maravilla y con
una actitud macarra, sincera y poderosa que es muy difícil de ver (y
sobre todo de creerse) en las bandas de su quinta que han vuelto o se han reunido
en algún momento concreto de los últimos años.

Desde el primer momento todos estábamos entregados a
la fuerza y el magnetismo que ofrece la banda en escena, todo ello catalizado
por un Dee Snider que de verdad que no parece humano. Sigue exactamente igual
que en los vídeos que he visto tantas veces: sin parar de saltar, de
animar, de comunicarse con el público constantemente,… siempre se le
ha considerado el frontman por excelencia y ahora entiendo porqué.

Tras el primer ataque enlazan el orden inicial de su repertorio
clásico con “The kids are back” (¡y vaya si han vuelto!),
“Stay hungry” (primer subidón importante) y una algo más
lenta “Destroyer” (aderezada con coros poderosos del “bestia”
Marc Mendoza). Por aquel entonces ya se habían clarificado muchas cosas:
por lo pronto, la fuerza y poder de la banda sigue intacta, el protagonismo
no es exclusivo de Dee Snider ya que tanto Jay Jay French cómo Eddie
Ojeda se dirigen al público en varias ocasiones y el bajistal Marc Mendoza
es una auténtico animal de escenario (grande, enorme, poderoso, golpeando
su bajo sin parar, saltando y bailando de una manera bastante curiosa y en definitiva,
restando un poco de protagonismo a Dee Snider). Cabe destacar que el guitarrista
Eddie “fingers” Ojeda es de ascendencia hispana cómo nos
explicó él mismo, por lo que fue el encargado en muchas ocasiones
de comunicarse con el público en un más que correcto español,
creando una comunión y un buen rollo cómo el que yo, sinceramente,
no recuerdo en un concierto de una banda tan grande. Hablaba, presentaba temas,
hacía bromas al resto de miembros de la banda,… y simplemente contribuyó
de gran modo a que el concierto fuera tan especial.

Siguen cayendo temas clásicos unas veces presentados
por Dee Snider (con sus habituales parrafadas y su aceleración controlada-descontrolada
en todo momento) y otras por el guitarrista “español”: una
potente “Under the blade” que sonó de maravilla, la hipnótica
“Ride to live, live to ride” que pocos esperaban (y tristemente
conocían), una “You can´t stop rock n´roll” que
esa noche sonó y cobró un sentido realmente especial, la más
lenta y comercial pero no por ella exenta de feeling “I´m (I´m
me) , la rabiosa “Shoot´em down” de su primer disco”
o una cañera “The fire still burn” de “Come out and
play”.

A estas alturas el guitarrista Jay Jay French había
cedido todo el protagonismo a Dee Snider, Eddie Ojeda (que senotaba que para
él era un concierto especial por estar en la tierra de sus abuelos) y
Marc Mendoza, un tipo simpático en escena donde los haya que, con su
forma de moverse, de golpear el bajo (¡que forma de tocar, vaya demostración
de fuerza!). No se, fue especialmente destacable para mí el hecho de
verles en escena con tan buen rollo entre ellos, sonriendo sin parar, con una
fuerza increíble y transmitiéndonos una actitud sincera que no
me creo que ellos mismos no estén disfrutando durante el concierto. Supongo
que este fue uno de los puntos fuertes del concierto extramusicalmente hablando:
la fuerza de la banda, su actitud, la entrega para/con nosotros y la sensación
de que aquello no era ni una vuelta por dinero (que ha tenido mucho que ver
en la reunión y mucho, una cosa ni quita la otra) ni un concierto para
cumplir sin más (cómo el de Scorpions en Lorca… lo siento, tenía
que decirlo).

Twisted Sister
Twisted Sister

Cabe reseñar que sólo tocaron temas de sus cuatro
primeros discos (lo que podemos llamar la etapa más clásica y
mítica de la banda) y se olvidaron por completo de su fantástico
“Love is for suckers” del 87, un disco fantástico pero quizás
más comercial y menos poderoso que los anteriores. No se, la verdad es
que un par de temas cómo “Hot love” o la propia “Love
is for suckers” hubieran quedado “niqueladas” en el set list
del concierto. Pero bueno, a esas alturas todos estábamos en una nube
y no creo que nadie estuviera pensando en que toquen esta u cualquier otra sino
simplemente mirando boquiabiertos lo que estábamos viendo y esperando
la siguiente descarga de adrenalina pura y de historia viva del rock n´roll
(fuera cual fuera) que vendría a continuación.

Uno de los momentos álgidos vino con la interpretación
de su gran clásico “We´re not gonna take it” (para
mi gusto el vídeo más divertido de la historia del rock) que puso
literalmente aquello patas arriba. Es la típica canción que de
tanto oírla puede llegar a cansar pero os aseguro que en directo cobra
una dimensión nueva, se convierte en magia pura y hace que sólo
se vean sonrisas de complicidad entre el público. La banda lo sabe y
se aprovecha de este tema para hacer corear a todo el mundo el estribillo durante
varias veces e incluso Eddie Ojeda consigue que todo el mundo cante el estribillo
en español ante las risas y las miradas de incredulidad del resto de
la banda. Nunca pensé que alguna vez llegaría a escuchar este
tema en directo y creedme cuando os digo que ha sido la canción que más
he disfrutado en directo en mi vida… y me aventuraría a decir que no
fui el único.

Tras el buen rollo, las risas y los bailes propiciados por
“We´re not gonna take it” vino el momento más emocionante
de la noche con la interpretación de “The price”, un tema
realmente especial que nos puso los pelos de punta a todos e hizo que se vieran
en la ontonanza muchísimos móviles que indicaban que para muchos
de nosotros esa no es una simple balada sino mucho más y por ello queríamos
compartir este momento tan especial con esa persona que por la razón
x no había querido o podido venir a Jerez.

Todos sabíamos que iba quedando poco para terminar pero
todavía quedaban unos cuantos cartuchos cómo el himno “I
believe in rock and roll”, la cañera “Burn in hell”
(con sólo de AJ Pero a mitad del tema mientras su batería se elevaba)
o el clásico entre clásicos “I wanna rock”. Este fue
uno de los momentos más divertidos de la noche no sólo por el
tema en sí sino porque al final, Dee Snider presentó a los miembros
de la banda y cuando pregunto “and who´s gonna introduce me?”
(¿Quién va a presentarme a mí?) miró a Eddie que
le presentó en español cómo el único, el frontman
entre frontmans y el que “tiene más huevos que un búho”
con las consiguientes risas de todo el público. Dee se extrañó
y le preguntó por lo que había dicho (antes las risas del resto
de miembros de la banda) y Eddie le tradujo pero cómo lo había
querido decir en un principio: “more balls than a bull” (toro).
Siguió el buen rollo con Dee Snider pidiendo que le tradujera lo que
nos iba diciendo y fue cuando nos pidió que cantásemos en el estribillo
más duro, más alto y más “wild” (salvaje) porque
no se acordaba de la traducción. Fue impresionante ver a todo el mundo
con el brazo en alto coreando “Rock” cada vez que Dee Snider gritaba
el estribillo del tema, un momento genial. La propia banda estaba alucinada
con la reacción de la gente y el buen rollo que se había creado
entre grupo y público desde el principio de la actuación.

Twisted Sister
Twisted Sister

Tras esto se despidieron de una forma muy emotiva y que a
mí me pareció bastante sincera, dejándonos a todos tremendamente
alucinados pero por supuesto con ganas de más. No se hicieron esperar
mucho y volvieron con una cañerísima “Come out and play”,
uno de mis temas favoritos y que nos dejó estupefactos con la demostración
de fuerza de Dee Snider a sus cuarenta y muchos años y a estas alturas
de concierto. No paraba de saltar y brincar al ritmo de la canción mientras
la banda se movía haciendo poses y moviendo los instrumentos al ritmo
del tema, ¡que espectáculo!, Para terminar nos guardaron su clásico
de “Stay hungry”, “SMF” con el que se despidieron definitivamente
no sin antes ofrecernos la última sorpresa de la noche a modo de TS metálica
en el fondo del escenario envuelta en llamas. Fue un punto y final perfecto
para una de las “horas y media” más felices de mi vida.

No tengo palabras para definir la impresión que me dejó
el concierto. Habíamos asistido a algo único, histórico
y terriblemente mágico y especial. En los últimos tiempos hemos
tenido la suerte de disfrutar de bandas y conciertos míticos que hace
varios años nos era impensable sólo soñar (Dokken, Quiet
Riot, Y&T, Alice Cooper,…). Pues bien, todo se queda en baratija después
de ver a Twisted Sister. Esta vez las expectativas eran inmensas y no sólo
no defraudaron lo más mínimo sino que ofrecieron lo que nadie
pensaba que a estas alturas se pudiera ver en escena: la actitud, fuerza, calidad,
imagen y feeling de la banda en los 80.

Quizás sea un poco estúpido decir esto por evidente
pero no hay un frontman ni creo que lo vuelva a haber nunca cómo Dee
Snider. Si no lo veis no os lo podéis imaginar porque es algo que no
se puede transmitir con palabras. Cómo mucho podéis verle en vídeo
y haceros una idea de la fuerza de este hombre en escena, pero no se queda ahí
porque lo importante es lo que transmite: la garra, la actitud macarra y heavy,
las ganas de comerse al público,… en definitiva de transmitir lo que
Twisted Sister significa: “tocar cómo hombres, vestir cómo
mujeres y tocar cómo auténticos hijos de puta”. Ahora si
que puedo sentirme orgulloso y gritar bien fuerte eso de ¡”I´m
a sick motherfucker”!.

No lo se, quizás me he quitado demasiado la máscara
de periodista al escribir esto y me he dejado llevar por mi papel de fan absoluto
de las bandas y sobre todo de la actitud y macarrería propia de los 80,
pero de verdad que, visto lo visto, un concierto de Twisted Sister es algo que
un heavy debe ver al menos una vez en la vidas.

Supongo que siempre hay excusas pero esta vez no me valen,
quien no bajó a Jerez ya fuera por lejanía, dinero, cartel poco
atractivo para el mundo del heavy en sí, pereza,… no tiene perdón
de D… Dee Snider. De verdad que no os podéis imaginar lo que os habéis
perdido. Yo os lo cuento y os intento transmitir en la medida de la posible
la magia y la fuerza del momento pero nada es comparable al sentimiento de los
que lo vivimos en directo.

Después de esto no se con que nos sorprenderá
la organización del Serie Z para el año que viene. Se habla de
un cartel más hardroquero y de bandas clásicas realmente interesantes
(sin dar nombres concretos). Ahora podemos soñar con muchas cosas pero
seguro que nada será cómo esta, la primera vez que vimos a Twisted
Sister en España. A ver, poneros en pie, soltaros el pelo, levantar el
puño y gritar bien fuerte: “I wanna… Twisted Sister!.

David Esquitino (esqui21@eresmas.com)

Fotos archivo: Wacken (Metaltix)
y Sweden Rock Festival (Jacinto Alonso, Marga Gómez y Wences de la Rosa)