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METAL MANIA – Domingo 13 de Julio – MOTORHEAD

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
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MOTORHEAD

El viernes fue Blind Guardian (aunque ya os comenté
que Slayer se los comieron sin discusión posible), el sábado
Maiden con el montaje casi completo (faltaban los telones con el dibujo de
las portadas de cada canción) con un show algo soso e impersonal bajo
mi punto de vista, y el domingo sólo podía dar carpetazo definitivo
al asunto una banda tan grande, cásica y mítica cómo
Motörhead.

Al final no se ha podido traer el famoso bombardero cómo
se anunció en un principio asi que nos hemos tenido que conformar con
un telón con el dibujo de la portada de su último disco, la
enorme batería de Mikkey Dee en el centro del escenario y unas sencillas
pero efectivas torres de sonido flanqueando la batería cómo
única “decoración” del escenario. Eso sí, por
supuesto no nos podemos olvidar en este sentido de la magia y las ganas de
una banda tan especial cómo Motörhead que en directo cobran su
máxima expresión ofreciendo un show espectacular, con un sonido
tremendamente nítido y poderoso y con una fuerza, unas tablas y una
actitud que creo no equivocarme si digo que sólo con Slayer (y con
Dio en otro nivel) hemos podido disfrutar en el festival.

Tengo que recurrir al tópico para calificar el concierto:
breve pero intenso. No malinterpreteis mis palabras ya que no hay ninguna
connotación negativa en ellas sino todo lo contrario. Lemmy, Mikkey
Dee y Phil Campbell nos han dado una lección maestra de lo que una
banda debe ser en escena: compenetración y complicidad entre los músicos,
calidad y saber hacer instrumental, tablas y experiencia a raudales, temas
poderosos y sobre todo actitud y ganas.

Aparte de temas en concreto, tengo que destacar sobre todo
al monstruo de las baquetas que es Mikkey Dee. Nunca había tenido la
oportunidad de verle en directo y lo cierto es que me ha dejado con la misma
cara de pasmado que cuando vi a Mike Terrana (ex-Axel Rudi Pell, Yngwie, …
y actualmente en Rage) por primera vez. Lo de este hombre no tiene nombre,
es la base de la rabia, la rapidez y la fuerza de Motorhead en directo ya
que es el que se echa a sus espaldas todo el ritmo del concierto y maneja
la velocidad del mismo a su antojo. Toda una locomotora humana que no pierde
fuerza precisamente con el paso de los años sino más bien al
contrario. También tengo que destacar de un modo particular al señor
Lemmy Kilminster. Es cierto que tiene la voz más cazallera que he oído
en mi vida, que no es el mejor bajista de la historia y que ya no se mueve
cómo si tuviera 20 años pero tiene ese carisma especial y ese
feeling tan significativo del que no necesita más que de una actitud,
presencia y toque macarra (el detalle de las botas blancas, ¡que grande!)
para que infundir respeto y admiración a la vez con su sóla
presencia en el escenario. Y ya que estamos destaquemos también al
guitarrista Phil Campbell que hace fácil lo difícil y aporta
un gran punto de fuerza para complementar el ritmo marcado por Dee y Lemmy.

Siempre en este tipo de conciertos me gusta destacar el “tópico”
de “las bandas clásicas nunca fallan” y una vez se cumplió
el dicho. La gente ya estaba muy cansada tras tres días intensos de
festival pero todos reservamos un puntito de fuerza para recibir la intensa
descarga que Motörhead nos han ofrecido. Han tirado de clásicos
cómo era de esperar y desde el comienzo con “We are Motorhead”
hasta el final con el clásico “Overkill”, nos han demostrado
que lo más sencillo casi siempre es lo mejor. Rock n´roll a toda
pastilla en temas cómo “No class”, “Sacrifice”,
el homenaje a los amigos muertos, cómo el propio Lemmy presentó
el tema “Ramones” o el clásico poderoso “Ace of Spades”
(abriendo el único bis que nos brindaron).

Ha habido ciertos problemillas ya que entre canción
y canción se colaba una emisora de radio en la freecuencia de los Marshall
(detalle que al principio hizo gracia a la banda pero después ya no
tanto, la verdad) pero aparte de eso, el sonido ha sido perfecto y todos hemos
disfrutado mucho con una de las bandas que son ya leyenda para siempre de
este rollo en el que estamos metidos.

Fantastico colofón para el festival la banda del inimitable
Lemmy, uno de los personajes verdaderamente auténticos que realmente
existen en este mundo. Concluyendo, Slayer el viernes, Dio el sábado
y Motörhead el domingo han sido los triunfadores de esta primera edición
del festival que, salvo detalles concretos cómo el calor asfixiante,
el terreno pedregoso en el que literalmente era imposible clavar una piqueta
y otros problemillas de índole menor, ha sido todo un éxito.
Ningún incidente de consideración y un ambiente metalero y actitud
de la gente digno de elogio. El año que viene más y, si no mejor,
al menos igual que esta primera… pero con menos calor y más sitios
de sombra.

Puestos a pedir, señores de la organización,
traiganme a Running Wild y Judas Priest (con Halford, por supuesto) cómo
cabezas de cartel para la próxima. Que ustedes lo hayan disfrutado,
buenas noches, cambio y corto (son casi las 7 de la mañana, bocata
de atún y lata de cerveza fresquita en mano y el jefe Basa metiéndome
prisa para terminar).

Texto: David Esquitino

Fotos: Rafa Basa

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