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SIRENIA – TRAIL OF TEARS – EDENBRIDGE – BATTLELORE

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
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Miercoles 28 de Mayo de 2003. Sala Caracol.
Madrid

Caía la tarde mientras nos aproximábamos a la
Sala Caracol de Madrid, allí tendría lugar el concierto que TAPEROCK
había organizado junto a la gente de Napalm Records. Cinco bandas de
lujo que al final quedaron en cuatro debido a que Saltatio Mortis se cayó
del cartel. Esta noticia la recibimos justo al entrar a la sala por parte de
unos chavales que esperaban fuera. A mi, personalmente, me sentó bastante
mal, ya que tenía muchas ganas de ver a este grupo en directo. No había
escuchado nada de ellos hasta que tuve nuevas del festival, pero lo que me dio
tiempo a asimilar antes del concierto me gusto bastante. Dejemos de hablar de
glorias caídas y centrémonos en los héroes que aquella
noche salieron victoriosos. Siempre sienta mejor narrar un triunfo que una derrota.

El resto del cartel lo formaban SIRENIA, la
nueva banda del ex-Tristania Morten Veland (con ese nombre cualquiera no se
dedica al metal gótico), que venían a presentarnos su último
y exageradamente aclamado álbum “At Sixes and Sevens”, TRAIL
OF TEARS
que repitieron su éxito con el público tras
su experiencia en el Piorno Rock, los virtuosísimos bombásticos
EDENBRIDGE y los nórdicos y épicos BATTLELORE.

Como se puede comprobar la noche no tendría nada de
“magia angelical” si no todo lo contrario en todo caso. El público
fue escaso, apenas doscientas personas, pero en ciertas actuaciones parecía
que la sala estaba llena debido al calor que los fans emanaban hacia los músicos.
Mucha vestimenta oscura y poco maquillaje, no eran los góticos el público
de este festival, si bien se dejo caer algún que otro de los autoconsiderados
“elite” de este movimiento.

 

Los finlandeses BATTLELORE ofrecieron un gran
directo aunque se hizo cortísimo debido a la escasa media hora que tocaron.

Nada más salir el público quedo inmerso de lleno
en su actuación, su estética fantástico-épica ayudó
en ello. Los dos guitarras, Jyri Vahmanen y Jussi Ruatio aparecieron vestidos
con dos túnicas, una negra y otra parda. El “Corpse Painting”
adornaba sus caras otorgándoles al apariencia de fieros guerreros al
servicio de Mordor. Patrik Mennander, cantante, también con la cara pintada,
apareció protegido por un peto de placas y armado con un modesto hacha
de batalla. Destaco la belleza de las dos chicas del grupo, la teclista María,
que apareció vestida con una sinuosa túnica blanca y la impresionante
Kaisa Jouhki, voz femenina, que se presentó ante el respetable disfrazada
de elfa oscura, vestida de cuero y con unas orejitas muy simpáticas.

La primera canción que BATTLELORE interpretó
fue “Fangorn”, con un sonido algo dañado al principio pero
que se resolvió sin problemas. Los Finlandeses comenzaron machacando
sus guitarras y su batería haciendo honor al título de la canción.
Era como si un ejército de “Ents” marchara sobre Caracol.
La caña del death épico que BATTLELORE despedía
y las posturas de los guitarras y del cantante, moviéndose y agitando
sus armas, como guerreros poseídos por algún que otro espíritu
“Bersek” transportaron al publico a la Tierra Media de inmediato.

“Sounds of Riddermark” fue el pequeño empujón
que el público necesitaba. La estética de BATTLELORE
restó en importancia y la audiencia se centró en su música.
La gente comenzó a menear sus melenas al ritmo de la canción y
la comunión público-artista se dio de inmediato. Eran los sonidos
de la Marca, los Rohirrim del Señor de los Anillos que habían
soplado el cuerno de Helm; la batalla había comenzado.

Nada mejor después de una guerra que una buena cerveza
con los colegas, realmente es una sensación muy placentera que recomiendo
a todo el mundo. BATTLELORE nos llevaron con sus melodías
folk combinadas con su brutalidad característica a la taberna del bucanero
“Buccaner Inn”. Los teclados despidieron una melodía muy
graciosa que ofreció la oportunidad a los integrantes del grupo de marcarse
un bailecito. Especialmente lo disfruto la cantante, que se bailó unos
pasitos propios de una “Dark Spice” que quedaban algo fuera de tono,
lo cierto es que por muy bella que fuera no bailaba muy bien la verdad.

Después de este tema llegaron los dos últimos
“The War of Wrath” y la asombrosa “Ragger Goblin”. Tras
el descansito en la posada la caña volvió a apoderarse del escenario.
BATTLELORE aprovecho sus dos últimos cartuchos para
volverse locos, dieron lo máximo que tenían guardado en tan solo
dos canciones acabando totalmente exhaustos

La verdad es que BATTLELORE gozó muy
poco de tiempo en escena, tan sólo media hora que se pasó volando.
Según contaba el guitarra al final del concierto tuvieron ciertos problemas
de tiempo que les restaron un cuarto de hora a la actuación. Extraño
por que se cayó un grupo y el concierto empezó a su hora. Cosas
entre las altas esferas supongo…Pero bueno, a pesar de su duración,
todo un conciertazo y un grupo más a seguir la pista en directo a partir
de ahora.

Con el cuerpo ya animado tras la magnífica actuación
de BATTLELORE vimos saltar al escenario a los veteranos EDENBRIDGE.
Ofrecieron un gran directo demostrando lo mucho que saben de música.
La manera de tocar de Andreas es fabulosa, dejaba a la peña totalmente
ensimismada. Con sus punteos conseguía crear atmósferas que, acompañadas
de la melodiosa voz de Sabine, la cantante, daban una patada a cualquier teclado
de muchas bandas que yo me se. Lo malo es que a mi, personalmente, el rollo
del bombastic metal ( que etiqueta más graciosa) no me hace mucha gracia,
digamos que me carga un poquito y el concierto se me hizo algo monótono
en algunas ocasiones. Este grupo quizás se parece demasiado a Nightwish,
deberían ahondar más en la búsqueda de un sonido y personalidad
propio.

Salieron precedidos por una pieza de música clásica,
una banda sonora de una película de fantasía de estas de toda
la vida, tipo Willow o algo así. El ambiente épico se fusionó
con unos sonidos muy árabes y comenzó el concierto. Las dos primeras
canciones sonaron del tirón, sin presentación alguna. El público,
en su mayoría seguidores de SIRENIA y EDENBRIDGE,
se animó en seguida y hubo mucha más agitación que en el
concierto anterior. Sabine sorprendió por la pureza y la fuerza de su
voz, una cantante realmente notable que, unido al gran sonido que disfruto el
grupo en todo momento, demostró todo lo que podía dar de si en
un directo.

La cosa empezó a mejorar cuando “Into the Light”
y “Perennial Dreams” empezron a sonar. Un sonido mucho más
heavy de carácter germano, acompañado de ese sonidillo árabe
me hicieron ver que el grupo tiene un gran potencial. La voz de Sabine se acoplaba
perfectamente a los ritmos marcados por las guitarras, los punteos que de éstas
emanaban me hacían recordar esa vieja canción de los Barón
Rojo (Cuerdas de acero) que habla sobre lo que un instrumento como la guitarra
eléctrica te puede hacer sentir. Dos piezas realmente maravillosas y
llevadas a cabo a la perfección sobre el escenario. La ovación
del público al terminar fue merecida.

Tras estos dos temas llegó el turno de la baladita,
presentada por un par de acordes del “Sweet Home Alhabama” tocados
mientras los del grupo bebían agua. Bajo el titulo “ The Final
Courtain” escuchamos una preciosa canción que Sabine bordó
con su voz, el publico se quedó mudo. Lo malo es lo dicho antes, se asemeja,
en ciertas ocasiones, demasiado a Nightwish y esta canción parecía
estar tocada por ellos mismos, salvando las diferencias entre Sabine y Tarja
por supuesto.

Una vez acabada al balada siguieron tocando temas como “Holly
Fire”, “Suspiria” y “Cheyenne Spirit”. La verdad
es que el final del concierto se me hizo algo pesado, llega un momento en que
te cansas de ver tanto virtuosismo y te apetece macarrear, fliparte y pasarlo
bien un rato. Los músicos se movieron apenas nada, salvo un par de saltitos
por parte del guitarra a la manera del buen heavy, ya sabéis guitarra
en mano y patadita al aire desde donde se encuentra la batería. Se fueron
volviendo mas cañeros a medida que acababa el show, las canciones se
hicieron más cañeras, pero yo ya me había aposentado en
la barra con una cerveza y no me movieron de allí. Todo esto es a nivel
personal claro, el público en general, quedó encantado con la
actuación de EDENBRIDGE.

Por fin llegó la hora de lo que yo estaba esperando…
TRAIL OF TEARS. Un ensordecedor ruido como de maquinaria pesada
inundo la sala. Las máquinas comenzaban a calentar motores para ofrecernos
un show digno de recordar. TRAIL OF TEARS, un grupo que pienso
no es gran cosa en estudio, demasiado típico para mi gusto, volvió
a sorprenderme con un maravilloso concierto lleno de agresividad, furia y buen
hacer.

El vinilo comenzó a destellar rebotando la luz de los
focos en las prendas de los siete integrantes del grupo, los siete oscuros,
los siete “blackies”. Comenzaron con un sonido algo dañado
y la voz de Cathrine no sonaba muy bien, afortunadamente el público estaba
tan entregado que esto ni se notó. La gente ya se empezaba a emocionar,
siendo un preámbulo de lo que vendría más tarde.

El sonido de la banda iba mejorando y para la tercera canción,
“ The sign of the Shamaless” ya estaban dando lo mejor de sí
mismos. Era demasiada salvajada contenida en un espacio mínimo, ya cuando
salía el cantante de la voz limpia, el escenario se les quedaba demasiado
pequeño. Cathrine en una parte lenta de la canción lo hizo de
maravilla, ,el público la palmeaba mientras ella cantaba y cuando Ronnie
(voz agresiva) se unió a ella la sala estalló. Llevaban apenas
tres canciones tocando y sudábamos todos como cerdos, ellos mismos lo
confirmaron al acabar el tema “Caracol es el local con más calor
de los que habían tocado”

Tras ”The sign…” vino uno de mis temas favoritos
“Denial and Pride”. Fue un martillazo al pecho, los ritmos semi
industriales que sonaban desde el teclado se acoplaban perfectamente a las machacantes
guitarras y a al voz de Ronnie. Esta canción sonaba como si escuchásemos
a Rammstein pero en versión Black Metal. Ya nos encontrábamos
todos levantando puños y moviendo los pelos a todo meter, la temperatura
subía y subía por momentos…

Llegaba ahora la fase mas cruda, cuando el Black Metal atmósferico
pasó a ser Black Metal auténtico, crudo, similar a aquellos sonidos
que en épocas pasadas contenían la maldad en su esencia. “When
Silence Cries” fue el lucimiento de Ronnie, que llegaba a rugir como un
auténtico poseso, fue una lástima que Cathrine no sonara tan bien,
por que realmente les hubiese quedado un tema para ser grabado y editado en
un CD de un directo.

El público estaba como loco con TRAIL OF TEARS,
aquellos que no los conocían no paraban de intercambiar miradas de “¿esta
gente es la ostia eh?” Puños en alto, melenas al viento al grito
de DIE DIE DIE!!!! en la siguiente canción, tal como los buenos cánones
del Black Metal mandan, se oyeron en toda al sala. Caracol, medio vacía,
parecía estar llena a rebosar si te encontrabas en primera fila.

TRAIL OF TEARS en un gesto de buena fe y
compañerismo acabaron el concierto dedicando “Static” al
resto de las bandas, incluido Saltatio Mortis.

Sinceramente, si se hubiesen marcado al versión de Faith
No More “ Caffeine” , yo me hubiera muerto del gusto. Lo dicho,
todo un conciertazo de una banda que sabe como ganarse al público en
sus directos. Todo sonó perfectamente salvo quizás las voz de
Cathrine que quedaba muchas veces eclipsada por la extrema potencia de las guitarras
y el batería (todo un animal).

Y llegó el momento del grupo estrella, SIRENIA, reinaba
cierta expectación con ver a al banda de Morten Veland. Tras su exitoso
paso por Tristania decidió formar una banda nueva de carácter
muy similar a su anterior grupo. Mi opinión al respecto es que para hacer
algo tan parecido a lo que hacía, no debió salir nunca de Tristania,
aunque quizás fueron otros motivos los que le obligaron a salir. Sinceramente
no lo se.

El cartel lo deberían haber cerrado TRAIL OF
TEARS
pues ofrecieron un concierto mucho más interesante que
SIRENIA. La banda se veía algo coja, aún le faltaba
algo de rodaje encima de un escenario aunque gozaron de un sonido fabuloso.
El batería era el de TRAIL OF TEARS, Jonathan Pérez
y los teclados venían pregrabados.

Pero tras la dosis de caña que recibimos antes, SIRENIA
parecía algo demasiado flojo la verdad. Tras un concierto de Black Metal
no puedes meter uno de Metal Gótico pues hay un abismo entre el ritmo
de ambos estilos, por mucha calidad que puedan tener los músicos de uno
u otro lado.

Musicalmente SIRENIA sonó a la perfección,
las tres voces se oían claras y nítidas y prácticamente
no hubo problema de sonido alguno. Como ya he comentado antes, el público,
extasiado después de la actuación de TRAIL OF TEARS,
tenía ganas de marcha pero sinceramente la música no acompañaba
a ello. A SIRENIA le faltaba fuerza, garra, agresividad, algo
parecido a lo que le pasó a EDENBRIDGE. El público
se animaba gracias a los incesantes esfuerzos de Morten que si trató
de animar a su público. El resto del grupo, tanto el otro guitarra Kristian
como la cantante, Fabienne, se mostraron demasiado fríos y concentrados
en su labor.

Tras la típica intro, el concierto comenzó con
“Merdian”, el tema que abre su primer y único disco hasta
las fecha. “Manic Aeon” nos mostró las grandes dotes de cantante
que posee Fabienne, la lástima fue que los susurros apareciesen pregrabados
y no los hiciesen Morten o Kristian. Tras los dos primeros temas llegó
“A shadow of your own self” en el que Jonathan machacó la
batería a un ritmo salvaje y los sonidos pregrabados ofrecían
algún que otro destello electrónico. Fue una canción muy
buena que animó al público bastante. Tras la tempestad…
la calma, “On the Wane” dio la oportunidad a Fabienne de lucirse
una vez más con una canción poseedora de varios ritmos, desde
balada hasta algo más acelerado. “At sixes and sevens” perdió
mucho en directo ya que es una canción bastante atmosférica, con
violines y goticadas varias. “In a Manica” , ”Sister Nightfall”
y “ Lethargica” acabaron el show.

SIRENIA salió del paso, tocaron muy
bien y cumplieron con su deber, pero, sinceramente no debieron haber terminado
ellos el concierto. De hecho en la entrada aparecía Trail of Tears como
cabeza de cartel aunque no lo hiciera en los pósters ni en el horario
oficial. Hubiese sido al elección adecuada.

En resumen, una gran noche para el metal gótico y su
público aunque los triunfadores fueron los que no iban de ese rollo.
Una lástima la caída del cartel por parte de Saltatio Mortis y
aún más la escasa afluencia de público.

Daniel Pastor Carryer “Tu pastor de la oscuridad”
Dpcarryer@hotmail

Fotos: Jesus Alonso y Daniel Pastor.

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