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DRAGONFORCE – Valley of the Dammned

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VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
ALDEARAAN
AC/DC - Power Up
VHALDEMAR - Straight To Hell
Century Media - SPIRIT ADRIFT - Enlightened In Eternity
AYRA - Silent Veil
ALDEARAAN
AC/DC - Power Up
Esta es una banda inglesa formada por los guitarristas Herman Li y Sam Totman,
el batería Didier Almouzni, el teclista Vadim y el cantante ZP Theart (actualmente
están buscando bajista para completar la formación). Es curioso
que provengan de Londres ya que practican un power metal muy acelerado y melódico.
Y digo que es extraño porque ya sabemos lo que significa el heavy metal
en Gran Bretaña actualmente, por eso es muy positivo que vuelvan a salir
de allí nuevas bandas cuyos ídolos no sólo lleven rastas
o máscaras y vistan con ropas talla XXXL.

ALDEARAAN
AC/DC - Power Up

Bueno, no nos desviemos del tema, “Valley of the damned” es el debut
discográfico de esta buena y joven banda británica, anteriormente
llamada Dragon Heart y que ya han girado exitosamente con Halford, Virgin Steele
o Stratovarius. Podemos definir su estilo cómo una mezcla entre el speed
metal de hace algunos años con el power metal más rápido,
técnico y actual. Parten de una base rítmica muy, muy acelerada
(se nota que las influencias del batería Didier vienen del thrash y el
death, je,je) y esto junto a las guitarras ultra rápidas y técnicas,
la melodía aportada por el teclado y la potencia de la voz de ZP forman
un conjunto musical muy interesante. No nos engañemos de todos modos,
Dragonforce no aportan ninguna novedad musicalmente hablando (no es más
que power metal super acelerado) pero no suenan realmente a ningún grupo
determinado y esto es un punto a favor. Hay pinceladas de muchos (Helloween,
Heaven´s Gate, Manowar, Rhapsody, Edguy, Maiden, Blind Guardian, …)
pero es difícil señalar con el dedo una influencia concreta. Este
es un detalle de personalidad interesante que se agradece mucho en estos tiempos
en los que la norma es la masa y la excepción la individualidad.

Juegan con el contrapunto de una música super acelerada y la melodía
que aporta tanto el sonido de teclado cómo sobre todo el tono de la voz
de ZP (más cercana a la vieja escuela que a los nuevos cantantes amantes
de los gorgoritos sin más) y los coros más ochenteros que adornan
los temas. Lo mejor del disco sin duda es la rapidez y la tralla de los temas,
la potencia de la voz de ZP y la poderosa base rítmica del batería
Didier (si toca igual en directo habrá que plantearse empezar a considerarle
uno de los importantes). Quizás le falte a las canciones algo de feeling
ochentero para sonar verdaderamente bien pero los 9 temas que componen este
“Valley of the damned” tienen mucha calidad destacando para mi gusto
las más cañeras “Black fire” y “Evening star”
(un tema hecho para el directo con unos coros fantásticos y muy pegadizos),
la balada “Starfire” (un buen ejemplo de lo que se llamó antiguamente
cómo “power ballads”), la más “happy” (a lo
Helloween o Gamma Ray) “Heart of a dragon” que cierra el disco o la
potente “Disciples of Babylon”, que comienza con un poderoso riff
de guitarra que se alterna con un fantástico trabajo vocal (atención
al grito en el estribillo) a lo largo de toda la canción para dar forma
posiblemente al corte más atractivo del disco.

Ellos se definen diciendo que mezclan la melodía del power metal más
actual con la furia y la rapidez del viejo speed metal. Puede ser una buena
denominación de su estilo pero también es cierto que es un intento
de hacer un disco de power metal antiguo que se queda en un disco de heavy actual
muy acelerado. Eso sí, en este caso la personalidad no brilla por su
ausencia y eso merece una buena puntuación.

No es que sea un quiero y no puedo pero es cierto que es un grupo que mira
con orgullo las bases tradicionales pero no consigue quitarse de encima en ningún
momento el aura de metal europeo actual que envuelve el disco. Esto hace que
este “Valley of the damned” no sea un disco muy variado y nos suene
más actual de lo que posiblemente los chicos de Dragonforce buscarán.
Aún así, un fantástico soplo de aire fresco para la tan
manida escena power actual. El disco no es la panacea pero sí se sitúa
muy por encima de la mayoría de los trabajos que han surgido últimamente
dentro de este estilo.

La ecuación es simple: buenos músicos, temas interesantes, atractiva
portada y fantástico sonido heavy (en este caso sin etiquetas). El resultado
no puede ser más que un buen disco hecho con personalidad y eso merece
una alta puntuación.

David Esquitino (esqui21@eresmas.com)